Auto diagnóstico de la calidad del diseño de acciones formativas.

Juega con los deslizadores para descubrir la calidad resultante. Reinicia y analiza todas las situaciones posibles. Añade tus comentarios.

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El auto diagnóstico no es un modelo matemático. No existe la fórmula exacta para asegurar que una acción formativa de 100% efectiva y eficaz. Sin embargo podemos aproximarnos al modelo ideal contando con los recursos necesarios y explicar distintas situaciones.

Este auto diagnóstico se tiene en cuenta 3 variables principales:

  • Nivel de conocimientos pedagógicos. Podemos considerarlo el eje central, el factor sobre el que se apoyaran los dos niveles siguientes. Los 5 niveles establecidos son representativos, y van desde el nivel más bajo, donde únicamente se desarrollan contenidos sin más objetivo que reflejarlos en un documento, hasta el diseño de contenidos optimizados para facilitar el aprendizaje, que consiguen motivar al alumno, que incluyen actividades, simulaciones, etc.
  • Nivel de conocimientos informáticos. Es análogo a las herramientas de cualquier profesional. Sería difícil en la actualidad plantear el diseño de una acción formativa en e-learning sin contar con los recursos informáticos adecuados, especialmente si la acción formativa tiene apoyo en las TIC. Los niveles varían desde conocimientos básicos en edición de textos y PDF, hasta la edición avanzada en HTML y un amplio conocimiento en estándares de formación (SCORM, Tin Can Api, etc.)
  • Nivel de conocimientos en la materia específica. Desde hace años la concepción de que saber de algo es suficiente para enseñar de ese algo ha quedado atrás. Es necesario conjugar este nivel de conocimientos, con los conocimientos pedagógicos, así como los conocimientos informáticos cuando hablamos de e-learning. El nivel más bajo se ha considerado buscar la información de la materia específica en internet y no tener experiencia alguna, ni conocimientos previos. El nivel más alto, disponer de amplios conocimientos y experiencia suficientes para generar contenidos con fluidez.

Además, añadimos algunos “Puntos extras” que se añadirán si además contamos con conocimientos en diseño gráfico, informáticos y elevados conocimientos en LMS.

Cada uno de los niveles incluyen al anterior, por lo tanto, no se puede alcanzar el nivel 4 si no se domina el nivel 3.

De este modelo podemos obtener algunas conclusiones. Por ejemplo, aglutinar todas las virtudes en un solo profesional es una tarea poco probable. Para el diseño de acción formativa de “Muy alta calidad” se necesita un equipo de profesionales. En numerosas ocasiones un único profesional puede aglutinar elevados niveles de más de una categoría, pero difícilmente de las tres.

Ahora, a partir de estos niveles podemos describir distintas situaciones que se aprecian en el diseño de acciones formativas.

Modelo frecuente de acciones de baja muy calidad.

  • Nivel pedagógico muy alto.
  • Nivel informático muy bajo.
  • Nivel específico muy bajo.

1Modelo»Superpedagógico». La pedagogía lo puede todo.Este es uno de los modelos más habituales en cursos gratuitos de muy baja calidad. Los autores de contenidos con conocimientos pedagógicos, y los mínimos exigibles en informática crean contenidos sin tener conocimientos en materias específicas. Se centran en buscar y «pescar» experiencias en internet. Los cursos realmente son soporíferos, pero posiblemente un reducido número de alumnos estudie este contenido. En general los cursos incluyen exámenes con las respuestas correctas a continuación o estrategias similares que faciliten el apto al alumno. La única exigencia se reduce a presentar los exámenes aprobados, y un par de llamadas del tutor sin más objetivo que dejar constancia. Si hay dudas sobre las temáticas, no se pueden contestar. Este modelo es muy habitual en modalidades a distancia o e-learning de muy baja calidad. Se llega a un acuerdo no escrito de intercambiar títulos (para los alumnos) por incentivos económicos para las organizaciones que imparten los cursos. Es una de las grandes lacras de la formación continua.


 

Modelo frecuente de acciones de baja muy calidad.

  • Nivel pedagógico básico.
  • Nivel informático muy alto.
  • Nivel específico muy bajo o ninguno.

2Modelo «SuperTIC». Filigranas sin sentido.Este modelo es rico en recursos informáticos, pero sin objetivos de aprendizaje claros. Animaciones, vídeos, simulaciones etc. todo un catálogo de recursos informáticos, que se centran más en ser un catálogo de la «potencia» tecnológica que lo avala, pero carente de objetivos pedagógicos. Pueden ser acciones divertidas, pero, que al final aportan poco. Además se quedan en un conocimiento muy superficial y poco práctico. Puedes estar horas aprendiendo algo que realmente no es necesario.

 


 

Modelo frecuente de acciones de baja muy calidad.

  • Nivel pedagógico básico.
  • Nivel informático básico.
  • Nivel específico muy alto.

3

Modelo: «todos los alumnos son torpes»Este modelo, muy presente en presencial, pero también en modalidad e-learning, se centra exclusivamente en el conocimiento de la persona. No nos preocupamos de cómo transmitir el conocimiento. Será el alumno el que se tenga que esforzar. Estos modelos, son poco eficientes. En líneas generales, lo podemos describir como una larga exposición verbal o de lecturas en PDF, y en numerosas ocasiones unas evaluaciones complejas, relacionadas con cocimientos que no se han llegado a transmitir…

 


 

Modelo frecuente de acciones de calidad media.

  • Nivel pedagógico muy alto
  • Nivel informático muy alto.
  • Nivel específico muy bajo o ninguno.

4

Modelo «tecnofílico». Las TIC todo lo pueden.Este modelo se centra en las TIC, y se adereza de conocimientos pedagógicos, pero sin contar con la base: los conocimientos de la materia. Suelen ser cursos vistosos y divertidos. Mantienen la atención del alumnado, pero que no haya dudas… que el alumno no quiera llegar más lejos.. que en ese caso, el curso se cae. Los tutores mantienen muy vivo el curso, pero el aprendizaje no es eficaz.La fuente de información de estos cursos suele estar siempre en internet.


 

Modelo frecuente de acciones de de calidad media.

  • Nivel pedagógico muy alto.
  • Nivel informático básico.
  • Nivel específico muy alto.

5Modelo «tecnofóbico»…. las TIC son una pérdida de tiempo.Son cursos que bien podían estar enmarcados en el siglo XX. Son cursos adecuados, pero pobres respecto a los recursos que tenemos en la actualidad. Las TIC no se ven como una aliado, se ven como un enemigo. Es más, en ocasiones la presencia de TIC es forzada, por lo tanto se desprestigia y se ofrece al alumno una visión parcial. Otro aspecto a tener en cuenta es que cómo un alumno tenga conocimientos en TIC, jugará con ventaja respecto al resto, e incluso respecto al profesor en ocasiones. Los alumnos en general se llevan la sensación de que están en un curso poco actualizado.Suele estar más presente en modalidad presencial.


 

Modelo frecuente de acciones de de calidad media.

  • Nivel pedagógico básico.
  • Nivel informático muy alto.
  • Nivel específico muy alto.

6

Modelo repetitivo. El que aprende lo justifica todo.Este modelo no es menos peligroso… es un modelo que se centra en las TIC, y en los conocimientos del profesional, pero dejan al alumno en un segundo plano. Todo se justifica en base a la torpeza de los alumnos. Es un modelo clásico que se ha utilizado frecuentemente. No tenemos que tener presente a los alumnos, es suficiente con montar el curso… y el que no aprenda, que se apañe como quiera. Es frecuente  el binomio de expertos en el contenido y en TIC, sin contar con apoyo pedagógico, sin embargo, poco a poco, no queda más remedio que aportar conocimiento pedagógico. Sin embargo sin el asesoramiento pedagógico adecuado, las acciones  son pobres, carentes de sentido.


 

Modelo frecuente de acciones de baja muy calidad.

  • Nivel pedagógico muy alto
  • Nivel informático muy alto
  • Nivel específico muy alto

7

Modelo «completo»Este modelo nos asegura una acción de calidad. Debe integrar un trabajo en equipo, pero el resultado suele ser de calidad alta. Nos aseguramos no sólo el aprendizaje de muchos alumnos. Todo juega a nuestro favor. El coste en recursos puede ser alto, pero los resultados son eficaces. Este modelo es el ideal, sin embargo no es demasiado frecuente. Requiere altas dosis de trabajo colaborativo, y de continua revisión y re-adaptación de la acción formativa. Se puede someter a un proceso de mejora continua, es un modelo dinámico a diferencia de los anteriores donde el modelo es mucho más estático.


 

Modelo frecuente de acciones de baja muy calidad.

  • Nivel pedagógico muy alto
  • Nivel informático muy alto
  • Nivel específico muy alto

8

 

Modelo utópico.En pocas ocasiones podemos ver este modelo utópico. En el, además de contar con un equipo de profesionales se cuenta con apoyo en cuestiones de diseño e informático. El curso no sólo será eficaz, sino además eficiente. Suelen ser acciones formativas que conjuga lo divertido con el aprendizaje. El inconveniente de este modelo es el coste elevado de recursos.

 


 

¿Hay futuro en las empresa para los pedagogos?. Algunos casos reales.

Título de post ¿Hay futuro en las empresa para los pedagogos?

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Ya vamos para el 4º año que en la Facultad de Ciencias de la Educación impartimos el itinerario “de empresas” para los pedagogos. Desde que en el año 96 inicié mi andadura en el sector empresarial como pedagogo, no han sido pocas las reticencias “academicistas” al considerar al pedagogo profesionalmente en el sector empresarial. A los pedagogos se les forma en facultades donde existe un elevado porcentaje de profesores que proceden y desarrollan su profesión en el ámbito educativo formal, y la formación en empresas es algo lejano en las mejores ocasiones y contrario en las peores. Sin embargo, observo desde hace unos años un cambio de tendencia. Las modificaciones de Bolonia lograron que el itinerario de empresas está presente en las facultades de educación (cómo ya lo estaban hace décadas en Madrid y Barcelona), la sequia de oposiciones de estos años de crisis también ha jugado a favor . Desde luego esta observación no es ni mucho menos científica… como tampoco lo era de aquellos que sólo querían que los pedagogos se dedicaran exclusivamente a las “instituciones educativas” cercando el acceso a profesionales que acudían como profesores asociados a las facultades. La Aneca, en un estudio ya señalaba que los pedagogos que encontraban trabajo en su área, lo hacía mayoritariamente en el ámbito empresarial pero desde las facultades hemos dado la espalda a esta realidad.

Pero después de esta riña, centrada en una observación, acudamos a casos reales, por si alguno todavía dudaba en tildarme de demagogo. Vamos a mostrar alumnos que en los últimos años han encontrado trabajo fuera del ámbito escolar.

Con permiso de estas personas, añadiré algunos casos cercanos de alumnos, pedagogos, que han encontrado trabajo en el ámbito empresarial. Vamos a poner caras a esta realidad. Por supuesto, no busco hacer una comparativa respecto a los que han encontrado trabajo en el ámbito reglado mediante oposiciones… no merece la pena. Vamos a abrir nuevas puertas, y para ello no tenemos que cerrar ninguna.


2ce5d89Cristina Clavijo.   https://es.linkedin.com/in/cristinaclavijo

Inició su trayectoria laboral en 2013 con una beca Ícaro. Posteriormente fue contratada en el departamento de formación de una empresa, y en la actualidad desarrollo su labor profesional como autónoma, y con trabajo para un largo periodo de tiempo.

 


 

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Miguel Ángel Guillen  https://es.linkedin.com/pub/miguel-ángel-guillén-morales/66/340/417

Miguel Ángel tuvo una primera experiencia de lo más peculiar, y enriquecedora en el sector agrario. Después de su practicum II la empresa decidió contratarlo y hasta la actualidad sigue desarrollándose como profesional. Trabaja temas de Certificados de profesionalidad.


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Antonio F. Díaz.

https://es.linkedin.com/pub/antonio-f-díaz-prados/66/a49/6a4

Se inició con el Practicum en la empresa Euroformac en 2013. Rápidamente se vinculó a la empresa, y en la actualidad, dirige la delegación de esta empresa en Murcia.

 


2e3663aMiguel Ángel Suvires

https://es.linkedin.com/in/suvires

Hace un par de años, una pedagoga, directora de formación en una empresa cuya actividad principal es la formación, debía abandonar su puesto al superar las oposiciones. Solicitó a la Facultad alguien que le pudiera sustituir, y desde ese momento la persona recomendada sigue en el mismo puesto. La empresa es Mainfor.


 

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María Tudela

https://es.linkedin.com/pub/maría-tudela/90/6b6/a9b

Se incorporó con beca Ícaro, y está a la espera de su renovación en una importante empresa de formación para realizar un proyecto de creación de contenidos.

 


 

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Virginia Espinosa.

https://es.linkedin.com/pub/virginia-espinosa-sánchez/90/86b/546

Inició su trayectoria en el Practicum II de la Universidad en otra empresa. Posteriormente, una vez se inició en la edición de contenidos, y posteriormente en la administración de campus virtuales, una empresa requirió de sus servicios. En la actualidad comparte tareas de formación con tareas de gestión.


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Romina Gisel Marzetti

https://es.linkedin.com/in/rominagisel

Romina ha sido una de las últimas en encontrar trabajo. Nos describe su situación asi: «Mi camino en por la Pedagogía en centros de formación no reglada, comenzó en 2014 con el Prácticum en Vértice Salud. Desde el momento en que me gradué, hasta hace relativamente poco, estuve buscando de manera imparable empleo en ese sector. Actualmente trabajo en Practifor, como Pedagoga en el departamento de Tutorías.»


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Adrian Valencia.

https://es.linkedin.com/in/adrianvalencia

Adrian es un ejemplo de autoempleo. Propuso, como pedagogo realizar una actividad con los centros escolares de su pueblo. Ha solicitado ayuda al CADE, y se ha movido para generar su propia empresa. La idea ha tenido tan buena acogida que le plantean que se convierta en una actividad continua para todos los años.


 

AAEAAQAAAAAAAAK3AAAAJDc0NzIxNjZhLTlmOWItNGM0OC1iMDU0LTUwNWY4ODJhNGY4OACrisitna Torreblanca

https://www.linkedin.com/pub/cristina-garc%C3%ADa-torreblanca/71/1bb/a25

Hace 9 meses que se incorporó con una beca Ícaro en una consultoría. Desde entonces, además de recibir un incentivo económico, se ha formado en e-learning en tareas de diseño de acciones formativas y tutorización. Esta experiencia le ha empujado a iniciar un Master en E-learning en la Universidad de Sevilla.


AAEAAQAAAAAAAALGAAAAJGViOTQyOTUxLTlmOTgtNGMyOC1hY2U2LTk0MDhmMjI2YWRlYwAna Cabello.

https://es.linkedin.com/pub/ana-rocío-cabello-becerra/66/2a9/226

Ha empezado a trabajar en una asociación por las tardes en dos programas: el plan de acompañamiento por las tardes con un grupo de niños de primaria, y en el programa de la Caixa pro infancia con un grupo de ESO. Ana trabaja también los fines de semana en una Ludoteca. En la actualidad es la responsable, y desarrolla talleres, juegos libres, juegos dirigidos, dinámicas, etc.


 

IMG-20151126-WA0004(1)Pilar Linares

https://es.linkedin.com/in/pilarlinares

Antes de terminar su grado, ya se ha incorparado al mercado laboral. La Fundación Aula Smart le ha ofrecido su primera oportunidad gracias a una beca remunerada.  Sus funciones son entre otras: Tutorizar cursos de formación online, creación de material didáctico, desarrollo de manuales de formación, apoyo al departamento de formación.


AAEAAQAAAAAAAAJNAAAAJDdlNTYyYTZmLTExMjgtNDQyYy04ODIxLTFkMGFhMTNlZDhjZABelén Cañete

https://es.linkedin.com/in/belén-cañete-casas-b1aa6bb7

Belén está compartiendo aventura con Pilar. Ambas desarrollan su labor en Fundación Aula Smart aun si haber finalizado sus estudios. Las funciones de Belén son análogas a las de Pilar: Tutorizar cursos de formación online, creación de material didáctico, desarrollo de manuales de formación, apoyo al departamento de formación.


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https://es.linkedin.com/in/ángela-rodríguez-genol-759841bb

Ángela, a pesar de no heber finalizado su grado tiene ya experiencias anteriores en SIPADAN. Realizó su practicum en esta empresa, y sigue perfeccionando su labor como pedagoga, pero ahora con prácticas remuneradas. Su proyecto actual es ambicioso y coordina un equipo de tutores en cursos e-learning.


Natalia Díaz.

https://es.linkedin.com/in/natalia-díaz-lópez-54314b67

Natalia no es un caso más. Natalia ha decidido montar su propia empresa. Su trabajo se centra en impartir clases particulares a niños de educación primaría, en atención a la diversidad. Trabaja contenidos conceptuales y desarrollo de habilidades en las personas. Su trayectoria en una empresa familiar ha influido en su espíritu emprendedor.

Plagio y antiplagio con Ephorus. Dos pasos más allá de «San Google».

https://www.flickr.com/photos/wwworks/6305470569/
Imagen de: Woodleywonderworks

En septiembre de 2011 publiqué la entrada “Un paso más allá de San Google para evitar el plagio de algunos alumnos: Viper Plagiarism Scanner. Además gratuito.” Ha sido la entrada más leída de este blog con más de 2.500 lecturas.
En aquella época tan lejana en esto de las TIC “San Google” era el recurso más utilizado para localizar el plagio. ¿Cómo? Pues copiando trozos de texto “sospechosos” entrecomillados y buscando en Google. El programa que se presentaba, Viper, era un paso más allá.
La Universidad de Málaga, este año ha incorporado el programa “Ephorus” a nuestro campus Moodle (en la mayor parte de las facultades), permitiendo, por fin, una herramienta integrada que agiliza el proceso. Analizaremos sus ventajas y desventajas.
Ahora, los profesores podemos analizar el plagio con más facilidad. Directamente en el apartado de tareas, nos aparece un porcentaje de plagio y un acceso a un informe más detallado, donde podemos ver con facilidad si se trata de plagio, o de citas. No es una aplicación brillante en su interface, opciones, y demás “florituras” pero cumple su función correctamente. Además, realiza un análisis entre los trabajos de los alumnos que es de gran utilidad para aquellos actos generosos donde un alumno pasa un trabajo al otro, o curiosamente, las mentes se alinean y aparecen las mismas palabras en el mismo orden.
¿Se tiene que evitar el plagio? Podemos encontrar discusiones muy variadas. Desde un “intenso” debate en Forocoches, hasta documentales que describen a expertos que facilitan el acceso a universidades de prestigio en Estados Unidos. No me resisto a añadir algunas entradas en este debate:
Maquineto_tommy escribe en foro coches: “Hola,hoy un profesor nos ha dado por culo con el tema de hacer un trabajo y copiar demasiado de google,se ve que hay un programa que tienen que se llama Ephorus que se chiva cuando y de donde has copiado, ¿alguien sabe algo?
¿como evitarlo,se puede hacer el PDF como foto en vez de texto?”
Recibe varias respuestas, algunas de ellas eliminadas por su lenguaje, pero que quedan reflejadas como citas:
“Puto vago, currate el trabajo con tus palabras.”
“Solo espero que estés en una universidad privada y sea tu padre el que cargue con el coste de tu ¿formación?. Porque no veas la puta gracia que me haría que estuvieras en una universidad pública, que financio yo con el 50% de mi trabajo para que inútiles de 20 años estén atechados otros 4 o 5 años jugando al mus y tocándose los…”

Pero que no se preocupe el lector, que esta historia tiene un final feliz: Maquineto_tommy escribe:

“Al final me he currado el trabajo que para colmo he tenido que recurrir a fuentes de información en inglés, 25 horas me ha costado, seguro que el profesor en 10 minutos se lo lee, porque es un despreocupado y así van las cosas, no es capaz de solventarte una mísera duda en el robotstudio ABB, pero claro luego los alumnos tenemos que hacer megatrabajos, en fin, pena de tiempo que podía haber utilizado en otras asignaturas importantes.”
No deja de rondar mi mente la crítica de Dewey al proceso de educación, donde el alumno no se orienta al aprendizaje, sino que se orienta casi en exclusividad a satisfacer a su profesor.
Al inicio de mis clases, insisto a los alumnos para que no hagan plagio. Las razones son muchas. La primera de ellas es que debemos considerar el plagio como una estafa de carácter académico. La segunda, y posiblemente más importante que la primera, es que el plagio dificulta el aprendizaje. No me pongo a favor del alumno, pero si la docencia no provoca aprendizaje, entiendo, pero no justifico artimañas de esta índole.
Dejando atrás la eficacia docente, está claro que si el alumno, en lugar de esforzarse en confeccionar un trabajo, se esfuerza en buscarlo de otro, modificarlo y copiarlo no está desarrollando su aprendizaje. Sarcásticamente les informo a mis los alumnos universitarios que sólo corregiré trabajos de alumnos matriculados, y en la lista no está ni la Wikipedia, ni el Rincón del Vago (que nombre tan apropiado).
Desde la perspectiva del profesor, si realizas el esfuerzo de leer más de 100 veces trabajos diferentes pero de la misma temática, corriges mediante rúbrica, y te esfuerzas en aportar además de la calificación numérica, comentarios específicos para cada trabajo, es muy “doloroso” analizar trabajos copiados.
Aunque Ephorus es muy útil, en más ocasiones de las deseadas no es necesario acudir a ningún software. Lamentablemente la ausencia de faltas de ortografía, o una narrativa brillante, o incluso, en aquellos menos avispados, el formato del texto (tamaño y tipo de letra), o citas bien estructurada que nos están en la bibliografía delatan que el trabajo tiene mucho de copia/pega, y poco de trabajo intelectual.
Prefiero un trabajo mal hecho, a uno bien hecho de otra persona. Es más, mi función mediante la evaluación es justo esa: que el alumno mejore.
Ventajas de Ephorus:
– Su integración respecto a las fuentes con Turnitin (software de referencia).
– Calidad del informe, analizando las fuentes, el porcentaje y su localización. Esto permite distinguir con claridad entre plagio y cita. La frontera entre ambos a veces es una línea muy delgada.
– Análisis de pares, entre los alumnos de una misma facultad, clase, etc.

Modelo de informe detallado.

Desventajas
– Tiempo de espera si no está configurada correctamente la tarea.
– Limitaciones respecto a los formatos. Por ejemplo, a diferencia de Turnitin no accede a Power Points ni a otros formatos más recientes, como Prezi o cualquier otro modo de presentación.
– Requiere para la comprobación de estos formatos que el profesor los exporte a un formato compatible (por ejemplo PDF) y los vuelva a subir.

Este último punto puede sorprender, pero, permito a los alumnos la presentación de sus trabajos en distintos formatos, como por ejemplo blogs, vídeos, o cualquier otro modo de presentación. Esta libertad no se contempla desde Ephorus. Puede ser fácilmente salvada solicitando a los alumnos que entreguen además del formato deseado, una versión de su trabajo en PDF.
Conclusiones: En la búsqueda de generar aprendizajes en los alumnos el plagio es un gran inconveniente. Debemos evitarlo, pero no sólo con herramientas “detectivescas”, sino con un proceso de aprendizaje adecuado, que sea motivador, y que evite la tentación y favorezca el trabajo bien realizado. Esto es una utopía que debemos perseguir. Debemos ser críticos cómo docentes cuando nuestros alumnos consideran el plagio como una salida válida para superar la asignatura, más aun cuando lo consiguen.

Nueva reforma de la formación. Otra vez sin el “cómo”.

La reforma del sistema de Formación Profesional para el Empleo viene muy marcada por dos acontecimientos. El primero de ellos, los recientes y numerosos casos de estafa y pillaje, el segundo de ellos, por un completo año electoral que maquillará adecuadamente todas las propuestas.

Después de ver declaraciones, y notas de prensa, por más que he buscado a la gran ausente, no la he encontrado. La nueva reforma, según palabras de la Ministra facilitará “a tiempo real” qué formación se imparte, que personas la reciben y en que se están formando, pero dónde queda el “cómo”, dónde la calidad de esa formación, la eficacia,o la repercusión real en la empleabilidad. Dicho de otra forma, si los servicios de inspección, que tanto se van a potenciar, entran a un aula, comprueba que está el docente, que están los alumnos, y que el docente está leyendo un PDF sobre la materia del curso ¿todo correcto?. ¿Donde queda la comprobación de la eficacia de la formación? ¿donde queda la calidad de los procesos formativos? ¿donde queda la capacidad de los docentes? ¿la calidad de los materiales formativos? ¿la calidad de los procesos de aprendizaje? Y lo más importante ¿tienen efectos beneficiosos esta formación para nuestra sociedad?. Todo esto tendrá que esperar a la siguiente reforma. Aunque la Ministra reconoce algunos de esos déficits el Gobierno se centra en intentar eliminar o al menos limitar la corrupción… algo que con la anterior norma también se castigaba. ¿Cómo es posible que aludan al concepto de a tiempo real? Soy un ingenuo… pero, si un inspector acude a una formación presencial… no le queda más remedio que hacerlo a tiempo real. Si un inspector decide inspeccionar un curso de e-learning, les permitimos un acceso para que pueda ver el curso en el momento de su desarrollo… La Ministra ilustra esta situación especificando un caso particular: un alumno, en un año realizó 150 cursos. Eso se quiere evitar gracias a la comprobación a la evaluación permanente. No puede hacer un alumno 150 cursos en un año… pero no se ha preguntado la Ministra ¿qué clase de cursos se imparten para que un alumno pueda hacer casi un curso cada dos días?. Además, es curioso, pero con la anterior legislación esta situación también se podía evitar ¿cómo se ha llegado a permitir?. Se envían informar nada más terminar los cursos y no se ha evitado ¿cómo se evitará a partir de ahora? ¿dónde está la diferencia? ¿En que ahora pueden hacerlo a tiempo real? ¿qué define como tiempo real? Y si se consiguiera evitar ¿nadie se va a preguntar por la calidad de los cursos?

Nuestra Ministra reconoce la falta de eficacia, el impacto limitado de la formación en el tejido empresarial, algo que ya conocíamos, algo que ya se había publicado.  Es más, algo que en ocasiones se ha institucionalizado, por ejemplo, en la formación a distancia, donde ante los ojos de la antigua FTFE no sólo se han regalado jamones y tablets, sino que es una práctica habitual añadir el libro, los exámenes y las respuestas a los mismos. Algo que desde la perspectiva pedagógica puede ser considerado “estafa de aprendizaje” como ya argumentamos en este blog.

Cuando a mis alumnos de 3º de pedagogía, en la asignatura de pedagogía laboral, les muestro uno de estos manuales y su proceso de evaluación con la respuesta a los exámenes quedan perplejos. Eso sí, este método sirve para explicar que un alumno consiga realizar 150 cursos en un año. Si además añadimos que el sistema dice: si el alumno aprueba cobras, y si el alumno no aprueba no cobras, hacen que la formación sea una máquina de hacer títulos sin aprendizaje a cambio.

Las palabras exactas de la Ministra en uno de los fragmentos son: “Queremos que el sistema sea más eficaz, sea de mayor calidad, pero también sea un sistema transparente y sobre todo que se pueda evaluar de manera permanente”. Que los pedagogos y otros profesionales de la educación no se hagan ilusiones. La evaluación permanente es del sistema, no del aprendizaje… aunque al menos nos vamos acercando.

Sirva esta “hazaña” como ejemplo: Aun recuerdo un cruce de correos con la FTFE donde consulté: ¿si un foro, con un caso práctico, en el que los alumnos no ven las respuestas de los demás hasta no hacer su contribución, y donde cada uno de ellos recibe una evaluación individualizada, además de comentarios de sus compañeros, podía considerarse evaluación? Me costó convencerlos, casi podríamos decir que los mensajes añadían un minicurso diferenciando evaluación de exámenes.

“Que el sistema sea más eficaz” Esta frase tiene todavía más maquillaje político de los baratos y llamativos. La Ministra especifica que diversos estudios demuestran que en 6 de cada 10 alumnos la formación no ha tenido el impacto esperado, que 7 de cada 10 no vieron mejoras en su capacidad de inserción, o que el 17% recibió formación relacionada con los puestos en los que trabaja. Es tristemente justificable que ante esta problemática, la calidad pedagógica de las acciones quede tan atrás. ¿No hubiera sido valiente, ante la proliferación de la modalidad e-learning exigir la norma UNE 66181:2012? Pues tal vez si… pero nos falta valentía, y nos quedamos sólo parcheando “burocráticamente” una situación lastimosa.

Esta nueva reforma hace esfuerzos en conocer, como especifica la Ministra, qué formación, que trabajadores la reciben y si la materia del curso coincide con el objetivo del curso. Todo esto se puede cumplir mientras un alumno escucha pasivamente la lectura de un pdf, o lee un manual con los exámenes y sus respuestas, o lee texto y más texto en un “moderno” campus virtual, pues esa es otra gran novedad… Se nombra, cómo no podía ser menos la teleformación como elemento básico para mejorar la formación, gracias a su flexibilidad. Incluso en la rumorología del sector ante la inminente llegada de la nueva reforma el año pasado, se llegó a decir que la formación a distancia desaparecería.

Lamentablemente, ahora estamos más ocupados en perseguir el objetivo de que un curso, tenga los alumnos que dice tener y que hable de lo que dice que tiene que enseñar. ¿Qué ocurriría si ese modelo lo trasladamos a otros sectores que pivotan sobre el aprendizaje un modelo simiar (escuela, Universidad, Formación Profesional reglada, etc)? ¿qué pasaría si evitamos hablar de la cualificación de los docentes, o de la calidad del proceso de aprendizaje? ¿que pasaría si las respuestas a los exámenes estuviera a la vuelta de la página? ¿que pasaría si nuestros docentes recibieran su retribución en función del número de alumnos que superen el curso?. Es curioso que a profesionales de la educación (maestros y profesores) se les exija un currículo, se les faciliten manuales didácticos para su docencia, tengan controles respecto a la calidad de la enseñanza, evaluaciones internas y externas y sin embargo, cuando hablamos de formación de adultos, todo esté permitido creando un sistema insostenible desde hace décadas. Es triste pensar que la reforma se limite a controlar que los cursos se hacen, dejando atrás el como se hacen.  

Fuente: http://www.chequeformacion.es/

La misma estafa es cobrar por un curso que no has impartido, que cobrar por un curso en el que los alumnos no han aprendido.

fraude-mundo-paisDe los que hemos realizado cursos bonificados, subvencionados o popularmente denominados “gratis”, es difícil que ninguno nos hayamos encontrado con situaciones similares a las que narro a continuación. He «CLASIFICADO» además este tipo de estafas:

  • ESTAFA DEL TÍTULO ERRÓNEO. Han realizado un curso con un título que nada tiene ver con el contenido del curso. Por ejemplo, vas a un curso denominado “Internet aplicado a la venta” y el profesor, descubre que sus alumnos no saben nada sobre internet, y el curso se centra en conceptos básicos de internet. Los objetivos iniciales del curso se olvidan y se sustituyen por otros.
  • ESTAFA LITERARÍA. Han realizado un curso a distancia, con un contenido en formato libro, aburrido, monótono, y resultado de un ctrl-c ctrl-v, que posiblemente ni el mismo profesor se haya leído… pero, se encuentra la “feliz” sorpresa de que al final del manual, aparece el examen con las respuestas correctas en la siguiente página. Algunos, pero pocos, pero que muy pocos, no miraran la respuesta, y dejan el libro para leerlo más tarde, cuando tengan más tiempo. Posiblemente todavía esté en las estanterías sin leer.
  • ESTAFA HORARIA. Han realizado un curso de 80 horas, que sin embargo, no le han dedicado más de dos tardes. En este caso, incluso algun alumno puede llegar a pensar que es “superdotado”. Sin embargo, recuerdo que los cursos se «cobran» en función del número de horas.
  • ESTAFA TECNOLÓGICA / JAMONERA. Han realizado un curso que sabía que no le servía para nada pero se ha dejado llevar por la promoción. Me explico, si haces un curso te regalamos una Tablet, o un reproductor de DVD, o un jamón, o incluso un cheque regalo de centros comerciales.
  • ESTAFA DESPROFESIONALIZADA. Han realizado un curso presencial, y han observado que la persona denominada “docente” no tiene formación como docente, es más en ocasiones no tiene ni formación sobre lo que pretende formar. Al final, como sabemos que cobra poco y mal, y los partes de firmas de días anteriores están junto al parte del día… y bueno, quien firma un casillero firma tres.

A lo mejor, estos ejemplos pueden parecer alarmistas, sensacionalistas, oportunistas o que sencillamente quieren obtener una sonrisa del lector, sin embargo, voy a añadir un caso más que expuso D. Alfonso Luengo Álvarez-Santullano, Director Gerente de la Fundación Tripartita, en las 1ª Jornadas Profesionales de la Formación. Una empresa Sevillana llamó a su suegra que regenta una farmacia ofreciéndole montarle una página web para la farmacia a cambio de simular que realizaba un curso. http://youtu.be/2-293c3wCNI?t=41m (minuto 41) ESTAFA DE INTERCAMBIO.

Pero ¿qué tiene esto que ver con la pedagogía? Posiblemente muchas respuestas están en varias entradas publicadas en este blog. Pero las repuestas también las adelantaba en las mismas Jornadas el Director Gerente de la Fundación Tripartita: “Hemos pasado mucho tiempo hablando de dinero y muy poco hablando de formación y de calidad”

No puedo estar más de acuerdo con él. Ahora queda logar un gran reto, establecer que requisitos tiene que tener una formación de calidad, y ese reto, para ser superado, necesita del apoyo pedagógico.

Considero muy acertado hacer esfuerzos para eliminar la estafa económica, pero esta está muy vinculada a la calidad de la formación. Si conseguimos un sistema transparente respecto a la financiación, debemos iniciar en paralelo un esfuerzo en mejorar la calidad, y para ello, es indispensable profesionalizar la formación, en especial desde la perspectiva pedagógica. De nada vale que no nos estafen regalando páginas web o reproductores de DVD si los cursos siguen sin cuidar la relación entre aprendizaje y expedición de títulos, si los cursos siguen superándose sin que exista un mínimo aprendizaje a cambio. En definitiva, no solo hay que profesionalizar la gestión, además hay que profesionalizar el proceso de aprendizaje, y los profesionales de la educación, y por tanto del proceso de enseñanza aprendizaje deben tener un papel protagonista.

Por otra parte, los profesionales de la educación, entre ellos destaco a los pedagogos, debemos tener en el punto de mira profesional el ámbito de la formación. Lamentablemente ni el sector de la formación cuenta lo suficiente con la pedagogía, ni la pedagogía contempla plenamente en sus perspectivas su actuación en la formación.

Afortunadamente, tanto los Planes de Bolonia, con la incorporación de nuevos itinerarios cercanos a la formación empresarial a las titulaciones de pedagogía, como la aparición de normas como la Norma UNE 66181:2012, o la presencia cada vez más destacada de sistemas e-learning y su necesaria gestión pedagógica, y como marco un cambio legislativo en el sistema de formación profesional auguran una mejora en la calidad de la formación, que pasa indiscutiblemente por una mejora en la transparencia, tanto económica, como pedagógica.

La misma estafa es cobrar por un curso que no has impartido, que cobrar por un curso en el que los alumnos no han aprendido.

 

Reto superado… vamos a por más retos.

Este blog, tiene un objetivo, y es convertirse en fuente de información, no limitándose a replicar a otros. Es un objetivo difícil… pues generalmente el intercambio de mensajes favorece la «fama» del blog. Aun así, seguiremos intentando mejorar nuestra presencia en la red. Desde diciembre me plantee elevar el número de visitas. En diciembre, gracias a esta entrada se alcanzaron 1076 visitas (primera conlumna del gráfico), y el objetivo era ir aumentando cada mes hasta volver a alcanzar esa cifra. Llegamos a Junio con estos datos:

  • Enero, 415
  • Febrero, 573
  • Marzo 711
  • Abril 751
  • Mayo 865

(datos que facilita Stats de WordPress) El esfuerzo principal ha sido publicar con más frecuencia, y promocionarlo en diversas redes, además de un cambio de formato. Ahora, esta semana toca aumentar las visitas por Twitter, por lo que hemos programado varios mensajes. Esperemos que Junio nos permita aumentar el número de visitas.

Este modesto blog no deja de ser una contribución más, aunque minúscula respecto a otros blogueros, sin embargo, no cesa de ofrecerme una información real y de primera mano de como se mueven las redes sociales.

Código de buenas prácticas en la formación para el empleo. 1ª edición.

tumblr_n0hpv6uow11st5lhmo1_1280Código de 10 buenas prácticas para empresas que realizan formación para el empleo.

Principio básico: Tu función social es mejorar la empleabilidad, y con ello, contribuir a mejorar la sociedad. En la mayor parte de las ocasiones, la formación que realizas está financiada con el dinero de los trabajadores o con ayudas públicas. La formación es necesaria para el crecimiento económico.

1º Cuenta con el asesoramiento de profesionales de la formación. No es suficiente con saber, además hay que saber enseñar. Los docentes deben tener conocimientos pedagógicos suficientes o contar con el apoyo de los profesionales adecuados.

2º No uses enfoques orientados únicamente al lucro. Usa metodologías orientadas al aprendizaje. Enviar libros a distancia con el examen resuelto, o regalar una tablet con el único objetivo de conseguir alumnos son prácticas que pueden dar fruto a corto plazo. Sin embargo a largo plazo sólo consiguen desprestigiar a tu sector en general, y a tu organización en particular. Las actividades formativas deben ir orientadas a facilitar el aprendizaje (principio básico). Es lícito que te lucres en ello, pero no es lícito que estafes. Si no facilitas el aprendizaje, pero si regalas una tablet, estás estafando.

3º Estima la duración de las acciones correctamente. En especial en modalidad no presenciales. En líneas generales hay generosidad en la asignación de horas para un curso, sin embargo, en otras ocasiones esta generosidad se convierte en una herramienta para lograr mayores beneficios a cambio de nada (a más horas más ingresos). Cursos estimados en 50 horas, se pueden hacer en una quinta parte del tiempo.

4º Actualiza los contenidos. La formación continua es muy efímera. Busca contenidos que puedan ser flexibles a los cambios.

5º A veces, en función del sistema en el que esté enmarcada la formación, si un alumno no supera la acción formativa no se recibe incentivo económico. Esto puede llevarnos a que los requisitos para superar una acción formativa sean mínimos, puesto que a mayor número de aprobados, mayores ingresos. Debes preocuparte por buscar medios para reducir el número de alumnos no aprobados (cursos atractivos, participativos, amenos, útiles, etc) y evitar usar estrategias no lícitas para aprobar a los alumnos. Un profesional te puede ayudar. Las evaluaciones no sólo se limitan a exámenes.

6º Las ratios establecidas generalmente son razonables, y parten de enfoque pedagógico para alcanzar una formación de calidad. Sobrepasar estas ratios incide directamente en un descenso de la calidad de los cursos. Utiliza diversos perfiles para mantener ratios razonables (expertos, tutores, animadores, docentes, dinamizadores, etc.)

7º Cuando propongas cursos a alumnos u organizaciones, atiende a las necesidades básicas de formación. Si consideras que un curso no es adecuado para los alumnos, comunícalo al alumno o a la organización. Esta acción demostrará tu profesionalidad.

8º Realiza continuas revisiones de los contenidos de tus cursos. Conoce la opinión de tus clientes (ya sean alumnos u organizaciones) mediante mecanismos de retroalimentación sobre el curso (encuestas, entrevistas, cuestionarios, etc.). Estas opiniones te ayudarán a mejorar tus productos y a ser más competitivo.

9º Debes tener presente al aprendizaje colaborativo. En ocasiones, en los cursos tendrás un grupo de profesionales, que además de aprender pueden aportar mucho. Utiliza esos recursos en beneficio propio, y en beneficio de los propios alumnos. Los modelos de enseñanza actualmente son más multidireccionales.

10º Diseña cursos que se acerquen todo lo posible a la realidad. El desarrollo de casos prácticos, simulaciones, resolución de problemas, etc. favorece el interés de los alumnos, y mejora el aprendizaje. Huye de los cursos que se limitan a lecturas de aburridos textos y exámenes insulsos.

 

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Imagen By Francisco Casero

La fragilidad del aprendizaje mercantilizado.

La formación continua era parte de la solución contra la crisis, sin embargo, ahora también parece que es parte del problema, pero desde hace años esta situación lleva tiempo siendo un secreto a voces. Recientemente publicaba uno de los detonantes: el peligroso incremento de la formación a distancia.

Pero mi entrada al blog es un grano respecto a una montaña. Hace escasamente un mes saltaba a la prensa el caso Aneri, centrado principalmente en Madrid. A raíz de este caso, algunos alumnos comentaban en clase de pedagogía laboral sus experiencias y las de otros: cursos a distancia con libro, examen, y respuestas al examen, que deja a voluntad del alumno si leer el contenido, o sencillamente contestar y ganar un título, cursos que te regalan una Tablet y el aprendizaje queda en último lugar, cursos que se convierten en una pantomima, incluso cuando trata de temas tan serios como la prevención de riesgos, y un largo etcétera de situaciones rocambolescas que dejan entrever dos situaciones:

–       La primera, que la formación está excesivamente mercantilizada,  convirtiéndose en una forma fácil y rápida de ganar dinero. Por supuesto que es lícito enriquecerse con la formación para el empleo, pero no es lícito regalar o crear títulos sin que implique a cambio aprendizaje, una mejora de las opciones de encontrar empleo, o de mejorar el que ya tienes.

–       La segunda afirmación está íntimamente ligada a la primera. No hay una profesionalización suficiente de la formación. Cualquiera puede decir que monta cursos, sin necesidad de formación pedagógica alguna… no digamos titulación. Se considera que para enseñar es suficiente con saber de la cuestión, y no es cierto, además de saber se necesita saber enseñar.

Si diseño un puente, requiero de un titulado que certifique que ese puente no se caerá, si estoy enfermo, la persona que me ofrecerá un tratamiento debe estar titulado, si inicio un proceso judicial, debo estar acompañado por letrados, cuando mi hijo asiste al colegio, su profesora debe estar titulada, si soy alumno de la Universidad, mis profesores requieren tener exigencias curriculares, además de una titulación. Sin embargo, si realizo un curso en formación para el empleo, no se exige titulación alguna. No hay un profesional específico, o mejor dicho, no se emplea al profesional específico. Por lo tanto, el aprendizaje queda en un segundo plano, y sólo tiene protagonismo enseñar, provoque o no aprendizaje.

Si el alumno se va contento con un título bajo el brazo y una Tablet, y los gestores del curso, se enriquecen lo suficiente ¿qué más da si el alumno a aprendido o no? Pero claro, la pregunta es ¿quién paga todo eso?

En la edición digital de El País, del día 15 de Abril, en el artículo publicado “Interior indaga un fraude en cursos de formación en Andalucía” se especifica:

“La mayoría de los interrogados hasta ahora son supuestos alumnos de los cursos de formación. Una de las irregularidades descubiertas en la investigación inicial se centra en cursos programados que ni siquiera llegaron a impartirse y que se habrían justificado rellenando listados con asistentes ficticios, aunque el nombre y apellidos de esos beneficiarios sí son reales.”

Volvemos a caer de nuevo en un error. Por supuesto que el alumno debe ser preguntado, pero no sería adecuado contar con un «peritaje» respecto al aprendizaje. Alguien que determine si se ha producido o no aprendizaje, si el curso ha tenido una utilidad real para el alumno y para la sociedad en su conjunto. Responder a estas preguntas nos podría llevar a una peligrosa conclusión: la utilidad de la formación en la actualidad. Así que nos conformamos con preguntar a los alumnos si se impartió o no el curso… pero que pasaría si preguntamos si han aprendido o no, si ha sido de provecho o no.  Hasta que no nos planteemos esa pregunta seriamente, la formación, en muchas ocasiones seguirá siendo un despilfarro más, independientemente de si los alumnos asisten o no.

Para terminar, cito el siguiente estudio:

«En general, la asociación entre esfuerzo formativo o cantidad de formación y empleabilidad arroja resultados dispares dependiendo de qué indicador de empleabilidad se adopte a la hora de buscar una asociación. Por tanto, globalmente, la hipótesis de partida sólo se confirma parcialmente. En primer lugar, la asociación más clara queda establecida en el grupo de trabajadores ocupados. En ellos, el esfuerzo formativo realizado contribuye a que asciendan o cambien sus funciones. Por consiguiente, en referencia a la dimensión organizacional de la empleabilidad, la hipótesis específicamente formulada se confirma. Sin embargo, al estudiar la asociación entre esfuerzo formativo y mantenimiento/consecución del empleo (en trabajadores ocupados y desempleados respectivamente), los datos no arrojan ninguna asociación significativa. En consecuencia, en el caso de la dimensión socioeconómica de la empleabilidad, la hipótesis queda claramente refutada.»

Ramírez-del-Río, Antonio & Garrido Casas, Jorgina (2011). Evaluación del impacto del esfuerzo formativo en la empleabilidad de los trabajadores en el contexto del modelo formativo tripartito español. RELIEVE, v. 17,  n. 2, art. 4.  http://www.uv.es/RELIEVE/v17n2/RELIEVEv17n2_4.htm


Pedagogía laboral… una dosis de realidad, y otra de motivación.

El pasado día 1, reuní a los dos grupos de la asignatura de pedagogía laboral, del grado de pedagogía de la Universidad de Málaga. Se organizó una mesa debate sobre pedagogía laboral. Los protagonistas fueron los ponentes, todos ellos pedagogos que realizan su labor en ámbitos empresariales.

La metodología de trabajo, aderezó el acto, permitiendo además una activa participación de todos… incluso permite la participación de quien nos lee. Además de crear un hashtag #3pedagogialab y permitir la participación en línea de los asistentes con los ponentes, se ha creado un documento de trabajo compartido en Google Drive que ponemos a vuestra disposición aquí.

En la parte inferior también puedes visualizar el documento.

El encuentro por tanto, tenía una doble intencionalidad, por una parte, acercar a los estudiantes a la realidad de la pedagogía laboral, y por la otra, hacer un uso real y eficiente de las TICS. Considero, tal y como se puede leer en el documento, que los objetivos se han cumplido.

Los pedagogos participantes, a quienes reitero mi agradecimiento, fueron una muestra de muchos profesionales de la pedagogía, que trabajan en ámbitos empresariales y que expresan una falta de apoyo aun latente desde el mismo ámbito pedagógico, excesivamente centrado en el ámbito escolar. Bien sea por la formación recibida en las facultades de educación, bien por la posición tradicional de muchos profesionales de la pedagogía que se niegan a aceptar la actuación de esta disciplina en otras ámbitos que no sean los educativos. (Más información aquí)

Agradezco a Esther Galicia, pedagoga y gerente de EDEA Learning, a Cristina Clavijo, pedagoga en Veiasa, a David Puente, pedagogo y gerente de Elearning Solutions, a Edu Vazquez y Marcelino Martel pedagogos Freelance, y fundadores de OjuLearning, a Diego Aguilar, pedagogo y asesor pedagógico de Enseñanza Virtual de la UMA, y a Miguel Ángel Suvires, pedagogo en Mainfor, así como hacer especial mención a Diego Aguilar, de Acción Elearning, que aunque ausente por motivos personales, mostró interés en participar. Por último, agradecer espacialmente la implicación de nuestra Vicedecana Ampara Civila, por su inestible ayuda para orgranizar el encuentro.

Ahora, únete a la inercia y deja algún comentario en el blog, o en #3pedagogialab

Documento:

Froebel, pedagogía y gamificación.

3456Hace unos días, escuché en Expoelearning a un ponente decir que los inicios de la «gamificación» se situaban hace unos 15 años. Concretamente que se inició con el uso de «aparatos» que a tiempo real, en modalidad presencial, ofrecían los resultados de una pregunta en una pantalla. De forma similar a los programas televisivos cazatalentos, donde el público del plató puntúa directamente. Según sus palabras, era el inicio más «antiguo» de la gamificación. Otros, ni tan siquiera marcaban algún origen, lo describían como una técnica que acababa de nacer: una nueva forma de aprender, aprender jugando.

No es mi intención con este comentario realizar una crítica (las ponencias fueron muy acertadas). Mi intención es colaborar, contribuir y ampliar.

Considero que la pedagogía puede contribuir. El juego pedagógico lleva siendo tratado desde hace unos ¿años? ¿siglos? ¿milenios? Pues si, desde hace como mínimo un par de milenios. Ya los griegos, iniciaron las olimpiadas, y establecieron el juego como competición con el fin de fortalecer a sus guerreros. Pero, lo se, el lector está pensando que eso es muy atrás. Vayamos a una época más reciente. Froebel, en el siglo XIX establece el juego como antesala del trabajo. Considera el juego como herramienta para aprender. Dedicará toda su vida a inventar juegos orientados a facilitar el aprendizaje. Después sus discípulos siguieron esta trayectoria, y en la actualidad, muchos de los juegos que vemos en las guardería y colegios son los originales de estos pedagogos, y otros muchos derivados, pero con mejoras tanto por las posibilidades que ofrecen los nuevos avances, como por una amplia bibliografía respecto al juego como herramienta de aprendizaje. Es importante añadir, además, que en su argumentario pedagógico estaba que el desarrollo del ser humano se produce en todos los niveles: infancia, niñez, pubertad, juventud y madurez… Lo decía en 1837.

Pero lo se… aun estamos dos siglos atrás, sin embargo, en estos dos siglos, se ha investigado mucho sobre los juegos, sobre su papel en el aprendizaje, sobre su aplicación en adultos, y un largo etcétera. Froebel solo fue el origen más reciente. Por eso, recomiendo acercarnos a la pedagogía cuando hablamos de e-learning, cuando hablamos de aprendizaje, y por supuesto cuando hablamos de la gamificación. En la pedagogía encontraremos una excelente base. Por ejemplo como inspiración, y como desarrollo de la tendencia actual hacía la gamificación.

Si queremos desarrollar la gamificación, como herramienta de aprendizaje debemos tener presente que no hemos inventado la pólvora. Que ya hay mucho desarrollado, y  considero que el mérito será adaptar todo lo aprendido a las TIC…que no es poco. Pero no partimos de cero, y eso es una ventaja que debemos saber aprovechar.

Para terminar… vamos a añadir una cita de Froebel:

La educación es el proceso mediante el cual una persona desarrolla el ser humano con todas sus fuerzas en completo y armonioso funcionamiento en relación con la naturaleza y la sociedad. Es, además, un proceso similar a aquel por el cual la humanidad en su conjunto se elevó originalmente por encima del animal y continúa desarrollándose hasta su nivel actual. Se trata del individuo, pero también de la evolución universal.

Incremento de la modalidad a distancia: «miedo me da».

Desde hace unos años, con el «boom» de internet la modalidad de formación e-learning ha tenido un crecimiento continuado, menos en la formación bonificada de la FTFE. Dejando a un lado las combinaciones «mixtas», ese crecimiento repercutía sobre las otras modalidades. La modalidad presencial, y  a distancia se reducían mientras aumentaba la teleformación. Era razonable. Además de la manía retahíla de la ruptura de las barreras espacio temporales ¿qué sentido tenía enviar un libro cuando se puede hacer en formato PDF?. Es más, en ocasiones, la crítica era que el e-reading, se camuflaba con el e-learning. Sin embargo, desde hace unos años, tal y como se refleja en en el informe anual de 2012 de la Fundación Tripartita, y algunos anteriores, la modalidad a distancia crece. «La formación a distancia convencional sin apoyo telemático, lejos de perder peso en el contexto actual, alcanza el 18,2% de los participantes que reciben la formación de más larga duración: 56.4 horas como media«. (Informe anual 2012, publicado por la FTFE). No deja de ser sorprendente. La repercusión medio ambiental de imprimir en papel llega a ser un mal menor. Lo más preocupante es conocer los motivos de un desproporcionado crecimiento de una modalidad arcaica y sus repercusiones en el aprendizaje de adultos, y en su formación.

En este primer gráfico podemos observar la evolución anual según cada modalidad en función del número de participantes por modalidad, expresada en porcentajes. Información extraída de los Informes anuales publicados por la FTFE.

En este caso, aunque el crecimiento no parece elevada, se debe observar que desde 2004 a 2012 prácticamente ha doblado su porcentaje.

 

El dato más preocupante es el que se dibuja en la siguiente gráfica. Esta gráfica representa igualmente el porcentaje, pero en este caso en función de las horas de formación. (Observe que no se han añadido los datos de los años 2009 y 2010). El porcentaje de número de horas «A distancia» a supera al número de horas «presenciales»

Tanto la modalidad a distancia como la modalidad teleformación están orientadas a satisfacer una formación no presencial, y si una de ellas permite una fluida comunicación, no sólo de tutor a alumno, sino entre los mismos alumnos, favoreciendo la comunicación y el aprendizaje colaborativo, si la modalidad e-learning permite el uso de estándares de formación, si permite la visualización de material multimedia, la realización de tareas, o incluso aplicar actividades  de gamificación, y además todo puede quedar fácilmente registrado ¿cómo es posible que caiga en desuso? Es dificil encontrar una respuesta. A un pedagogo, preocupado por la eficacia del aprendizaje le cuesta entenderlo. Aun así, todavía me genera más dudas saber que la hora de formación en teleformación se bonifica a 7.5 €, y la hora a distancia a 5.5 €.¿Qué está pasando?

En mi opinión, una de las razones de este rápido crecimiento está justo en las virtudes de control de la modalidad e-learning. Dicho de otra forma, si en e-learning todo queda reflejado, todo puede ser inspeccionado con relativa facilidad (el caso Aneri puede ser un ejemplo). Sin embargo, en la modalidad a distancia, se abusa de un exceso de confianza. Dicho de otra forma, es muy, muy frecuente, enviar al alumno un manual, un examen, y ¡las respuestas a dicho examen!.

Se confía en que el alumno leerá el manual, llamará al tutor si tiene dudas (realmente es el tutor quien llama al alumno en la mayor parte de las ocasiones), y por último realizará el examen, es de suponer que sin mirar (si mira el examen no puede considerarse como una evaluación). Enviará el examen… y si está superado, todo resuelto. Todas las llamadas al tutor deben quedar reflejadas… y con eso ya consideramos que el alumno ha adquirido la formación que pagamos todos. ¿De verdad que estamos pagando entre todos este tipo de formación? ¿pensamos que esta formación es eficaz? ¿pensamos que hay transparencia en este sistema? Debe ser que sí, pues se está incrementando y toda va bien. Se está incrementando el uso del envío de libros o manuales por correo ordinario (39,5% del total de horas de formación) en decremento de una modalidad actual y en constante evolución, como es el e-learning (13% del total de horas de formación) y no pasa nada.

A lo mejor, el argumento es que los alumnos no se quejan. Mucho me temo que el alumno que ve el examen y sus respuestas al lado, hace ese examen sin leer el manual lo envía, y después recibe un título, no se va a quejar. La entidad que organiza el curso y lo factura, tampoco se quejará… es más, incluso puede alardear de los excelentes resultados de sus alumnos (dependerá en muchos casos de si ha copiado correctamente sus respuestas). Cada uno (alumno y entidad organizadora) tiene su trozo de pastel. Se produce un acuerdo no escrito.

Me quejo yo, me quejo por que no se debería  permitir esta modalidad con tanta ligereza. Me quejo de la falta de control en esta modalidad, me quejo de que no se apliquen soluciones: sencillamente habilitar un sistema de evaluación por internet gestionado directamente por la Fundación Tripartita, o realizar el examen de forma presencial por terceros. La Uned en su larga trayectoria de formación a distancia no creo que haya enviado exámenes con soluciones. Eso le ha permitido mantener un elevado prestigio.

Sospecho que el coste de articular medios para aplicar cualquiera de estas soluciones es infinitamente inferior a la fuga de fondos que tenemos actualmente respecto a la eficacia de esta modalidad de formación en la empleabilidad de las personas, o la adquisición de competencias, o todo ese «argumentario» que usamos para justificar la formación permanente.

La continua formación en todas las etapas de la vida es cada vez más necesaria, por eso me quejo, por que estamos abriendo los límites a mercenarios de esta formación. No digo que sea gratis, pero tampoco estoy de acuerdo con que se regale sin aprendizaje a cambio. No nos hacemos ningún bien.

Seamos serios. Busquemos medios para que la formación sea un vehículo más para aumentar la emplea lidiad y reducir el desempleo. Busquemos medios para que la formación mejore nuestra sociedad.

Pedagogía laboral…un “cuerpo extraño” en las Facultades de Educación.

Imagen de giulia.forsythe

La mayor parte de los profesionales de la educación estamos de acuerdo en estas dos afirmaciones. Primera afirmación, la educación, es un proceso que ocupa toda la vida de la persona. La segunda afirmación es que la capacidad de aprender tampoco de limita a una etapa.

Hemos establecido materias en nuestra facultad que tratan sobre la educación de adultos, estudiamos distintos métodos de aprendizaje y se establece que la educación está presente en practicamente todos los ámbitos, con clasificaciones como educación formal, no formal, e informal, o reglada y no reglada, etc.

Hasta aquí todo bien. Es más, si somos consecuentes, aunque cada vez se alarga más la educación inicial de la persona (etapa de educación obligatoria, formación profesional, universidad….), la etapa de la vida más amplia sigue siendo la laboral. Tanto en el sector público, como en el sector privado, la formación continua juega un papel fundamental en las posibilidades de promoción personal y profesional, siendo en muchas ocasiones imprescindible para mantener la competencia profesional.

Como resultado, más de la mitad de los pedagogos titulados terminan trabajando en el sector empresarial. Puede sorprender esta situación, pero los datos así lo demuestran. Es suficiente con consultar el Libro Blanco del Título de grado de pedagogía y educación social publicado por la ANECA. ¿Y que hemos hecho desde muchas Facultades de Educación? Hemos dado la espalda a esta realidad. En la Comunidad Autónoma a la que pertenezco, Andalucía, se ha retrasado su implantación casi hasta que ha sido inevitable. En Madrid llevan una larga trayectoria. En Barcelona también.

Ahora que ya está aquí, con los planes de Bolonia, parece que la pedagogía laboral es un «cuerpo extraño» en las Facultades de Educación. No es una sensación, ni tampoco una pataleta. El reflejo lo podemos ver en muchas áreas. Por ejemplo, existen serias dificultades para encontrar empresas donde los pedagogos puedan desarrollar su labor. Debemos iniciar una red de contactos en el ámbito empresarial. Otro ejemplo, cuando buscamos lecturas, el número es muy reducido respecto a otras áreas. Las Facultades han primado el acceso de profesores con experiencia en el ámbito escolar. Han premiado méritos escolares, y ahora, deben tener presente también los méritos en el ámbito empresarial.

Como pedagogo que trabaja en empresas desde hace más de una década, he vivido en primera persona miradas «raras» al decir en mi Facultad que trabajaba en una empresa. Actualmente esta misma facultad, debe formar a pedagogos para el ámbito laboral. En una de las ponderaciones de mi curriculum, uno de los departamentos, multiplicó por 0.10 mis méritos: diez años de experiencia en el sector empresarial multiplicados por 0.10 eran equivalentes a un año de experiencia en el ámbito escolar. Otros departamentos, lo valoraron de forma equitativa a otros profesionales de otros ámbitos. Desde mi posición, realizo una discreta llamada de atención a aquellas áreas de conocimiento con apellido escolar: deberán limitarse a su apellido, o ampliar su contexto, yo, por supuesto, les invito a ampliar su contexto. Tengamos en cuenta que el ámbito escolar también está cercano a la empresa… no hay más que ver a que ritmo quieren privatizar la educación aquí en España. Los colegios privados son empresas, muchos de ellos con un ambicioso ánimo de lucro.

¿Y tenemos alguna solución? Pues desde mi perspectiva la solución me la ofrecieron en repetidas ocasiones durante mi formación universitaria como pedagogo en la década de los 90. Es más, desde esa perspectiva me lleva a considerar como otra hipocresía más dejar el ámbito laboral a un lado. Cuando hablamos de pedagogía, hacemos referencia a trabajar con personas con dificultades de aprendizaje, a trabajar con colectivos desfavorecidos, con colectivos excluidos, etc. Creo que es parte de la belleza de nuestro trabajo. Si consideramos que uno de los males de nuestra sociedad es un encarnizado capitalismo, una orientación excesiva al ánimo de lucro, y uno de los problemas sociales radica en el ámbito empresarial ¿no nos debería llevar nuestra «filosofía» a preparar profesionales que puedan mejorar este ámbito empresarial tan precario? ¿hacerlo más democrático, más participativo? y no se asusten con lo que voy a decir:  y además hacerlo más productivo y rentable. ¿No es oportuno que seamos vehículo para que personas con poca cualificación puedan mejorar su  empleabilidad, su mejora personal y profesional?  Eso si, tengamos en cuenta que la mejora de los individuos pertenecientes a organización empresarial, da generalmente como resultado un mejora de la misma organización empresarial. Da como resultado una empresa más competitiva. Y ser competitivo, es, ni más ni menos que el resultado de la configuración de nuestro sistema de educación. Lo importante es como tratar esa competitividad para que no sea dañina, tanto en el sector educativo, como en el sector empresarial.

Si los profesionales de la Educación vamos a aproximarnos a este ámbito (y debemos hacerlo), tiene que ser desde una postura sincera, humilde, reconociendo que nos queda mucho por aprender y mucho por hacer. Vamos a un ejemplo más gráfico, y centrado en la realidad. Si tengo que escribir un artículo en una revista, y me solicitan al menos 3 referencias bibliográficas a esa misma revista, y esta no tiene publicado ni un sólo artículo del ámbito laboral, jamás se publicará un artículo en esa revista. A lo mejor es su intención, pero no es un buen inicio.

Además, el sector de la pedagogía laboral no sólo tendrá dificultades por la falta de referencias bibliográficas, sino que además, a diferencia del ámbito escolar, cada empresa o cada sector productivo tiene unas características determinadas, no existe la «alineación» del ámbito escolar sometido a una rica y extensa legislación nacional. También es destacable el hermetismo de las organizaciones empresariales a exponer públicamente su organización interna.

Recientemente he recibido de una prestigiosa revista, de las escasas que ha dedicado varios artículos a la pedagogía laboral,  dos críticas (por el sistema de evaluadores ciegos) sobre un mismo artículo. La primera dice literalmente: «Se dan opiniones o se comentan datos anecdóticos. El tratamiento dado al tema es superficial.», en el mismo apartado, indica el otro corrector «Totalmente fundamentado, actual y con aportaciones pertinentes y adecuadas». Siendo sinceros, me cuesta trabajo adaptar el artículo a las dos correcciones. ¿Qué solución aplicamos? ¿podemos considerarlo un síntoma más de la falta de acuerdo, de la juventud de esta área en la mayor parte de las Facultades de Educación?

Desde mi perspectiva, la apertura, la tolerancia, la pluralidad, la educación durante toda la vida, y otras muchas expresiones muy frecuentes en la facultades de educación me recuerdan a un chiste. Una persona de raza blanca le pregunta a otra «¿eres racista?». La otra persona contesta: «Ni mucho menos». La siguiente pregunta que le hacen es: «¿permitirías que tu hijo se casara con una persona de raza negra?», y  la respuesta vuelve a ser «Ni mucho menos. Pero una cosa no tiene que ver con la otra». Pues considero una situación similar cuando hablamos de pedagogía laboral muchos dicen no tengo nada en contra, pero cuando llega la realidad, descubres que los cambios son lentos, y generalmente provocan reacción.

La pedagogía laboral no es un cuerpo extraño. Es una extensión más de la evolución personal y profesional del individuo en una sociedad que cada vez exige más aprendizaje en menor tiempo, y durante toda la vida.

Firmado: un pedagogo, que desarrolla su profesión en el ámbito laboral.

Las plataformas e-learning han muerto… y los pedagogos no hemos ido al entierro.

No me he resistido a utilizar un título llamativo, populista, y extravagante que posiblemente sea capaz de captar la atención más de uno. Pero el objetivo de esta reflexión es otra muy distinta.

(Los paréntesis son utilizados «sólo» para traducir terminología pedagógica.)

Después de años de gestión de plataformas (sistemas de aprendizaje), de creación de cursos (procesos de enseñanza – aprendizaje), tutorías (acción tutorial), y formar a formadores de muchos ámbitos, esta apasionante mundo del e-learning (o teleformación, o aprendizaje on-line, etc.) no deja de sorprenderme… y la ausencia de profesionalidad… (profesionales de la formación y/o de los procesos de aprendizaje) tampoco.

Ahora, parece que las plataformas e-learning han muerto. Existe la idea de que no podemos adaptar el modelo de aprendizaje al campus virtual… sino que tenemos que adaptar el campus virtual al modelo de aprendizaje. Pero con que soltura hablamos de modelos de aprendizaje. Es cierto que Moodle, antes de la explosión de la Web 2.0 ya se situaba en el modelo de aprendizaje constructivista pero yo lo he usado como profesor de Universidad, como docente en empresas, como diseñador de acciones formativas, en acciones presenciales, semipresenciales, y virtuales, también en asignaturas universitarias, en acciones de formación continua (o formación para el empleo) en acciones de carácter privado, para estudiantes, para trabajadores, para desempleados, para alumnos con un alto nivel cultural y otros de bajo nivel cultural, y un largo etc. y no me he visto obligado en ningún caso a adaptarme al modelo constructivista. Es más, es adaptado las herramientas que he tenido a mi alcance a los objetivos de las acciones formativas, y a uno o varios modelos de aprendizaje.

Desde que inicié mi andadura profesional con Atutor hace más de 15 años pasando por campus como Moodle (y sus derivados), WebCt y su reencarnación en BlackBoard Learn, hasta otras opciones de diseño “exclusivo” he tenido claro que la calidad de la docencia y el modelo de aprendizaje poca dependencia tiene (o debería tener) con el campus. Me he cuidado de no ser ni “tecnofílico” ni “tecnofóbico”. Tiene más que ver con el los alumnos, los contenidos, los objetivos, la metodología didáctica, la evaluación, y un largo etc. de elementos de carácter pedagógico. Por supuesto, que a mayor conocimiento, a mayores medios, a mayores recursos, posiblemente mejor producto (o servicio). Pero el campus, y las herramientas internas o externas a este no dejan de ser herramientas que debemos adaptar al modelo de aprendizaje. Y desde mi punto de vista, y desde otros expertos de reconocido prestigio, tendemos a la “tecnofilia”.  No adaptamos los recursos existentes al modelo de aprendizaje, sino que supeditamos el modelo de aprendizaje a las modas tecnológicas… y eso es peligroso. Al final convertimos las acciones en un escaparate de virtudes tecnológicas de última generación, mientras el objetivo (que el alumno aprenda) queda en un tercer o cuarto lugar.

Y si el lector duda… vamos a realizar una pregunta: ¿cuántas novedades conoce en el ámbito del aprendizaje? ¿cuáles son las últimas novedades en teorías del aprendizaje? Y ahora, hágase la misma pregunta respecto a las últimas novedades tecnológicas. ¿No cree que debe existir un mayor equilibrio?  ¿No cree que si usamos sólo novedades tecnológicas tendemos a perder el norte?

Pienso a menudo en experiencias con excelentes profesores, que no sabían nada de nuevas tecnologías, pero con los que ha aprendido mucho, en contraposición con “excelentes” cursos de impresionante repertorio tecnológico y tutores virtuales del copia y pega mensajes para todos que no me han enseñado nada, donde para aumentar el beneficio, se amplían las ratios o incluso se contratan “teletutores” como si de telmarketing abuisivo se tratara.

Pongamos un ejemplo: la norma de calidad UNE 66181 no me dice que campus debo utilizar, ni que tecnologías, me dice que metas de carácter pedagógico debo alcanzar (y hasta que modelos de aprendizaje). Eso sí, en esta norma se hace un esfuerzo por evitar la «jerga pedagógica», y añadimos términos como factor de asimilación, y usamos términos pedagógicos (como la tutoría) cuando no nos queda más remedio.

Pero claro, entre que los pedagogos o profesionales de la formación, en ocasiones vemos este mundo desde lejos, muy desde lejos y además parece que nos sobra el trabajo… o los ámbitos de actuación (pues a este le hacemos poco caso… y al ámbito laboral también poco hcaemos poco caso). Por otra parte como la formación se mercantiliza a ritmos desorbitados, no paran de aparecer cursos, y creadores de cursos, y herramientas para crear cursos que desde mi punto de vista no hacen otra cosa que intentar paliar un gran defecto… y es la falta de pedagogía, en productos pedagógicos.

Con todos mis respetos no tengo interés en participar en un webinar al que recientemente he sido invitado para aprender en unas horas a crear un curso con éxito. También regalan un ebook de 13 páginas (contando portada pero con ausencia de bibliografía), que contiene un videotutorial, te recomiendan el uso de un software (por cierto de carácter genérico, no de creación de contenidos) y poco más. Todo un repertorio de tecnologías (webinar, ebook, videotutoriales, etc) pero sin nada de pedagogía.

En Junio de 2012, titulaba una entrada de la siguiente forma: “Cuanto más conozco las plataformas elearning, más consciente soy de su irrelevancia respecto a los procesos de enseñanza aprendizaje en e-learning”. No era mi intención predecir su muerte… es más su muerte considero que puede llegar a ser irrelevante. Mi intención era poner por encima el aprendizaje, y las herramientas como su apoyo. Sin embargo, una de las desventajas de tener cada vez herramientas más innovadoras es que su uso eclipsa su objetivo final cuando este es el aprendizaje.