La neurociencia y la pedagogía «neurodisfrazada»

Foto de Glen Carrie en Unsplash

Entrada dirigida a pedagogos y otros profesionales de la formación.

Se abren nuevos horizontes. Los conceptos mente (pedagogía) y cerebro (neurociencia) están más próximos que nunca. La neurociencia es joven y con gran potencial. La pedagogía está más curtida y experimentada (con más experimentación acumulada). Estás características tan diferentes pueden ser la combinación idónea para ofrecer un gran impulso a los procesos de enseñanza – aprendizaje.

Pero ¡cuidado!, si nos acercamos a la neurociencia a través de diversas fuentes podemos apreciar que vivimos un momento que denomino “neuromoda”. Este momento disfraza grandes mentiras, y alienta a muchos manipuladores a crear confusiones y enfrentamientos entre pedagogía y neurociencia. Muchos de ellos disfrazan de “modernos principios neurocientíficos” lo que en realidad son principios de la pedagogía clásica.

Tratemos algunos ejemplos. A pesar de la percepción limitada y errónea del cerebro que corresponde al Siglo XVII, Comenio, considerado por muchos el padre de la didáctica, afirmaba principios  pedagógicos fundamentales, que algunos disfrazan adecuadamente de neurociencia para mejorar su popularidad. Veamos un ejemplo y que el lector se quede con la cita que le guste más:

  • Según Comenio (Siglo XVII) “Todo lo que a la hora de aprender, produce contento refuerza la memoria.”
  • Según la neurociencia (Siglo XXI): “Todo lo que a la hora de aprender, produce contento refuerza la memoria.”

¿Qué material didáctico pagaríamos más caro? ¿el que se apoya en ideas pedagógicas del siglo XVII o el que se apoya en los últimos avances de la neurociencia?. La respuesta es clara: los «avalados» por la neurociencia. Es más, según confirma Stix (2018) muchos expertos en neurodidáctica intentan evitar las exageraciones con fines publicitarios de los resultados de sus investigaciones.

Y es que después de poner mucha ilusión considerando la neurociencia como un nuevo aliado para mejorar los procesos de aprendizaje, especialmente en personas adultas, he descubierto mucho humo, he tenido que eliminar mucha paja para discriminar quienes quieren sacar partido vendiendo viejas recetas como “neuronuevas» de los avances reales de la neurociencia respecto a los procesos de aprendizaje.

“no deberían ser los neurocientíficos quienes propongan teorías pedagógicas ni soluciones mágicas a los problemas educativos supuestamente basadas en el funcionamiento cerebral, sino que su papel, como mucho, sería el de sostener o justificar las teorías pedagógicas que ya existen”

(Carballo, A. 2019)

Debemos llegar a lecturas más serias que nos llevan a vislumbrar un futuro prometedor gracias al combo neurociencia – pedagogía, y llegados a ese punto advertiremos que queda  aún queda un largo camino por recorrer.

…los estudios en neurociencia no pretenden, ni deben pretender en ningún caso, sustituir las tareas y las propuestas pedagógicas. La neurociencia nos dice cómo funciona el cerebro en cada caso y qué correlación tiene su funcionalidad con las diversas actividades mentales, y la pedagogía desarrolla estrategias educativas adaptadas a las diversas situaciones para sacar el máximo provecho del funcionamiento del cerebro, como ha hecho hasta ahora –pero ahora posiblemente con más datos, puesto que puede utilizar, y debería aprovechar, las que aporta la neurociencia.

(Bueno, D. 2018)

Mientras tanto, seguiremos recibiendo «neuroconsejos» que a poco que analizamos descubrimos que en muchos casos son teorías pedagógicas con siglos a sus espaldas, pero apropiadamente neurodisfrazadas:

“… otro consejo de los neurólogos a los pedagogos: cuanto de formas más variadas se transmita la información, tanto más anclada queda en la memoria a largo plazo”

Cualquier profesional de la formación que lea este consejo entenderá que este consejo no nuevo… es un principio pedagógico básico. Pero la cita sigue así:

“… se aprende con tanta más facilidad cuantos más sentidos intervienen”

Ya sabes, si eres docente y usas la voz, la pantalla o tienes la opción de lograr que alumnos experimenten conseguirás mejores resultados de aprendizaje, tal y como afirmaban entre otros Rousseau, Montessori o Freinet. Estoy seguro que en este punto se entiende la ironía… pero la cita sigue para añadir el lazo a esta afirmación:

«… puesto que las neuronas se comunican por impulsos eléctricos…» (Friedrich, G. y Preiss G., 2018).

Yo cuando doy clases me preocupo optimizar el aprendizaje de mis alumnos, pero como no puedo medir los impulsos eléctricos me conformo con mirar sus caras. Nada neurocientífico, lo admito, pero fundamentado en teoría pedagógicas y experiencia acumulada.

Siendo serios, frases de este tipo describen principios básicos del proceso de enseñanza – aprendizaje que ya han demostrado numerosos autores hace siglos, incluso cuando se atribuía al corazón la facultad de pensar y no al cerebro. Y así se leen y escuchan muchas ideas “neuromanipuladas” que sólo dañan la estupenda relación que debe existir entre pedagogía y neurociencia.

Por lo tanto dejaría la siguiente reflexión:

  • 1º La pedagogía debe considerar la neurociencia como un aporte esencial. Hace 3 décadas ya se afrimaba que la pedagogía estudiaba la mente y la neurociencia el cerebro (Burunat y Arnay, 1987). Gracias los avances recientes, la diferencias entre mente y cerebro se reducen, por lo tanto neurociencia y pedagogía cada vez están más cerca. 
  • 2º La neurociencia se centra en procesos de enseñanza aprendizaje, pero sería erróneo considerar que la neurociencia es la solución al problema educativo, dado que considerar la educación como un sistema exclusivo de enseñanza – aprendizaje es un error grave. 
  • 3º Si a pesar de conocer algunas soluciones al problema educativo (centradas o no en postulados de la pedagogía clásica) hasta ahora los profesionales de la educación no hemos conseguido aplicarlas en siglos a problemas educativos, debemos advertir a los neurocientíficos que tengan presente esta dificultad: no sólo se trata de encontrar la solución, también debemos plantearnos cómo aplicarla para que sea eficaz. Todos sabemos muchas soluciones para frenar el cambio climático: la dificultad está en la aplicación de dichas soluciones. 
  • 4º Debemos pensar que la neurociencia actualmente no es la solución a todos los problemas, pero no lo es especialmente en casos particulares. 
  • 5º La neurociencia utiliza a menudo la experimentación animal, para llegar a conclusiones que me atrevería afirmar que son erróneas o al menos podemos catalogarlas de presuntuosas. Por ejemplo (y es real) colocar unas gafas para que unas lechuzas jóvenes vean el mundo al revés, medir el tiempo de adaptación y después repetir el ejemplo con lechuzas menos jóvenes para comprobar de nuevo el periodo de adaptación y afirmar que como el tiempo de adaptación de las lechuzas menos jóvenes es mayor, concluimos que el adulto (referido a personas) no aprende tan rápidamente como el niño. Esta y otras afirmaciones similares son cuando menos presuntuosas respecto a su aplicación a humanos. Por ejemplo, no estaría muy de acuerdo en este postulado Rita Montalcini, Premio Nobel que afirmaba “A los cien años, tengo una mente que es superior a la que tenía a los 20, gracias a la experiencia”. 

Para terminar, damos un repaso histórico muy superficial de la relación entre autores clásicos y la neurociencia que he encontrado en diversos textos:

Siglo XVI. Erasmo de Rotterdam decía que no debemos sobrecargar a los alumnos de contenidos, a veces menos es mejor y que quien aprende sin miedo aprende con éxito.

Algo que han confirmado los neurodidácticas en 2008: el miedo dificulta al aprendizaje (Westerhoff, N., 2018)

Siglo XVII, Comenio: “Todo lo que a la hora de aprender , produce contento refuerza la memoria.”

La neurociencia dice: cuanto más positivas sean las emociones que desencadena el aprendizaje, con mayor facilidad se almacenará en la memoría … de forma más sencilla (Westerhoff, N., 2018)

SIglo XVIII. Rousseau. Los niños son curiosos por naturaleza, y afirma que lo mejor es que aprendan con problemas concretos extraídos de su mundo de experiencias.

La neurociencia ahora propone que para aprender matemáticas se usen piezas de arquitectura (Westerhoff, N., 2018).

Siglo XIX. Pestalozzi ya adelantaba en el que el aprendizaje ideal era con cabeza, corazón y mano.

La neurociencia afirma que el cerebro conjuga pensar, sentir y actuar

Siglo XX. Vigotsky propone el «habla interna» como herramienta para que el cerebro lleve a cabo sus funciones ejecutivas.

La neurociencia confirma que nuestra capacidad lingüística está compuesta por un gran número de procesos mentales que nos posibilitan la comprensión y la producción de los enunciados lingüísticos.

Siglo XX. Montessori señala que el juego espontáneo de un niño es la escena fundamental para entender como se aprende por iniciativa propia.

La neurociencia nos señala que una atmósfera distendida, confiable, que permita el juego son premisas fundamentales para desarrollar la curiosidad, y la creatividad.

Fuentes para seguir aprendiendo:

Vídeos:

Libros:

  • Bueno i Torrens, D. Neurociencia para educadores. Octaedro. Barcelona. 2018.

Revista Mente y Cerebro. Cuadernos M yC, nº 20, (monográfico) 2018. Barcelona. 

  • Westerhoff, Nikolas. La neurodidáctica a examen
  • Friedrich, Gerhard y  Preiss Gerhard. Neurodidáctica.
  • Herrmann, Ulrich. Bases cerebrales del aprendizaje
  • Stix, Gary. Técnicas para la estimulación del aprendizaje.
  • Sanmartí Puig, Neus y Marchán Carvajal, Iván. La educación científica del siglo XXI: Retos y propuestas

Artículos

Las 10 preguntas más importantes sobre Familylink (herramienta de control parental)

Family Link es una herramienta que colabora con el control parental sobre dispositivos móviles de menores.

Queremos ayudarte a conocerla mejor.

Lo sabemos. No es un tema habitual en este blog, pero tampoco existen muchas referencias relacionadas con esta temática y nos hemos atrevido a realizar un breve aporte que sea de utilidad para muchos padres, madres o tutores.

Existen debates muy interesantes sobre diversas temáticas relacionadas con la edad a la que un menor debe/puede tener acceso a un smartphone. No es nuestro objetivo centrarnos en este tipo de debates. Sin embargo, consideramos que aplicaciones como la que presentamos: Familylink, que facilita el control sobre los dispositivos de nuestros hijos, puede aportar un enfoque diferente. Tal vez herramientas como puedan crear nuevos horizontes en esos debates.

Por otra parte también tenemos presente el eterno temor relacionado con el control que tiene El Super (Google) sobre nosotros. Familylink es de Google, es gratis, o mejor expresado: no cuesta dinero. Posiblemente tiene otros intereses: captar nuevos «jóvenes» clientes en las cuentas de correo (gmail), obtener beneficios al facilitar compras controladas y supervisadas entre otras opciones: grupo familiar para comprar contenidos como música, juegos películas y otros tantos intereses. Todo esto lo dejaremos atrás (o casi) para centraremos en las ventajas  que ofrece esta aplicación a los padres, madres o tutores. Cada cual que decida si quiere pagar o no la «factura» incorporando esta aplicación por una parte al dispositivo de nuestros hijos que será «controlado» por otra parte al instalar también la aplicación «controladora» también en nuestros móviles. Por lo tanto, damos la primera pista: debe estar instalada en ambos dispositivos.

Antes resolveremos 2 preguntas:

¿Cómo se accede a ella?

Es fácil, se instala la aplicación en el dispositivo de los padres y en el de los hijos. En ambos casos puede ser cualquiera de los dos sistemas más habituales: IOS o Android. Cada uno se configura con el perfil que le corresponde (padres o tutores o hijos).

¿Es válido para todos los dispositivos?

Pues mucho me temo que no. Aun así, aquí puedes comprobar si tu dispositivo es compatible. Los más recientes y habituales está en la lista.

Analizaremos que información y control ofrece la aplicación desde el móvil de los padres:

1º ¿Dónde? Ubicación.

Podemos configurar que nos indique en cada momento donde está ubicado el móvil de nuestro hijo. Además, tenemos varias opciones desde una ubicación de ahorro de batería, hasta una con alta precisión. En todos los casos nos mostrará un mapa de… ¿GoogleMaps?.

2º ¿Qué hace? Actividad.

Nos permite conocer la actividad de nuestros hijos indicando el tiempo dedicado a cada una de las aplicaciones que tiene instaladas, incluyendo funciones como el teléfono o incluso la cámara. Además, podemos conocer informes que resumen la actividad de ayer, de la última semana o del último mes.

3º ¿Cuándo? Hora de dormir.

Aunque la siguiente funcionalidad es el bloqueo/desbloqueo del móvil, antes debemos hablar de los límites de uso. FamilyLink nos permite bloquear el uso del móvil a una franja horaria y un límite de tiempo en esa franja. Por ejemplo, podemos no permitir el uso del móvil desde las 22:15 hasta las 7:00. Se denomina «Hora de dormir»

Además, estas franjas la podemos determinar por días. Por ejemplo, el límite puede ser diferente los fines de semana.

4º ¿Cuánto? Límite diario.

El uso del dispositivo (siempre y cuando esté en la franja permitida) también podemos limitarlo. Podemos limitarlo a dos horas, o quince minutos y siempre tenemos la opción de modificarlo en el momento. Lo vemos en el siguiente punto.

5º ¿Cómo? Desloqueos/bloqueos.

Otra funcionalidad interesante. Todo lo establecido en los puntos anteriores puede ser modificado con bloqueos o desbloqueos inmediatos. Si ha superado las dos horas, y queremos permitir que siga usándolo, podemos desbloquear.  También podemos hacer lo contrario: aunque no haya alcanzado el límite podemos establecer un bloqueo en el momento.

6º ¿Cuáles? Aplicaciones.

Podemos establecer que aplicaciones son permitidas y cuales son bloqueadas. Hablamos de aplicaciones internas del móvil, así como aplicaciones instaladas externamente. A nuestro hijo no se le permite tener instaladas aplicaciones si nosotros no lo permitimos. Mediante un mensaje nos llega la solicitud de permiso para instalar la aplicación. Si hemos permitido la instalación, la puede instalar, y nosotros posteriormente podemos eliminar los permisos de uso sobre esa aplicación.

Además podemos establecer limitaciones PEGI para juegos, para la compra o alquiler de películas, libros o incluso música.

IMPORTANTE: La cámara de fotos es una aplicación, por lo tanto, el acceso se puede limitar desde algunas aplicaciones (por ejemplo Google Fotos)  o limitar la cámara como tal aplicación del dispositivo.

7º ¿Puede? Permisos dentro de las aplicaciones

Además, dentro de cada aplicación podemos limitar los accesos de estas aplicaciones al dispositivo móvil. Por ejemplo con la aplicación Instagram podemos limitar la opción de almacenamiento, acceso a contactos, SMS o teléfono.

8ª ¿Hasta dónde? Limitación de acceso a sitios web.

Considero que la explicación que ofrecen desde Google es perfecta: “Ningún filtro es perfecto”. Aplaudo esa sinceridad y por otra parte también les descarga de responsabilidades. Aun así nos permite gestionar sitios web del dispositivo de nuestros hijos. Por un parte podemos gestionarlos, y por otra limitarlos a una lista.

9º ¿Busco? Filtro de búsqueda.

No deja atrás filtros para la búsqueda.  Nos añade un comentario similar al del punto anterior “Este filtro no es perfecto y es posible que nombredetuhijo siga encontrando contenido que no quieres que vea”

10º ¿Llamar? Llamadas siempre.

Una de las novatadas en el uso de Familylink es que aparentemente, una vez bloqueado el móvil, no permite hacer llamadas. Decimos aparentemente por que la opción de llamadas de urgencias, no esta exclusivamente limitada a llamadas al 112, podemos llamar a cualquier teléfono.

Por lo tanto, el teléfono podemos dejarlo como herramienta tan útil como un PC o tablet para hacer los deberes o permitir relacionarse a través las redes sociales (de forma semi-controlada) o dejarlo limitado a un localizador con posibilidad de llamadas. Lo mejor, una combinación de cualquiera de las opciones anteriores ofreciendo un amplio abanico.

CONCLUSIONES:

Desde el área de educación es frecuente que la crítica, el análisis y la reflexión llegue a ocultarnos posibles salidas. Este podría ser un caso. Podemos debatir, podemos criticar y podemos analizar detalladamente desde diversos prismas si los menores pueden usar móviles, tabletas, cuanto tiempo, que tipo de uso, donde pueden acceder, etc. Pero considero que en este análisis debemos tener presente aplicaciones como familylink. Desde luego, no es la solución definitiva, como afirma el mismo “Google” pero puede ayudar considerablemente a facilitar un uso responsable de estos dispositivos. Es más, afirmaría que estamos obligados a educar en el uso de estos dispositivos, no evitarlos. Eso si, padres, madres y tutores, y educadores en general, es nuestra responsabilidad aprender a controlar, conocer y usar aplicaciones como familylink o similares.

Que inicialmente era nuestro objetivo. Dar a conocer esta herramienta.

Por último, para edades más cercanas a la pubertad recomiendo el visionado de Arkangel (un capítulo de la serie Black Mirror). Nos ayudará a reflexionar sobre el tema de privacidad de nuestros hijos y su educación. No te dejará indiferente.

 

Foto de portada: Photo by insung yoon on Unsplash

Pedagogos, ajos y whatsapp.


1º Te invito a un experimento sencillo. Toma un diente de una cabeza de ajo, y en lugar de usarlo como condimento base en muchas recetas, plántalo. Riégalo adecuadamente, un poco de sol, y buena tierra. En verano tendrás una cabeza de ajo nueva.

Así se reproducen los ajos. Y te estarás planteando ¿qué tiene que ver con los pedagogos? Ya podemos decir que hemos resuelto 5 cosechas de pedagogos de la mención conocida como empresa y vamos a por la sexta. ¿Qué analogía tiene con los ajos? En aquellas empresas que hemos sembrado pedagogos, a día de hoy no sólo se mantienen, sino que además se han reproducido “laboralmente”. Donde había uno, en ocasiones ya tenemos contratados más uno, y además se han convertido en centros donde los pedagogos realizan sus prácticas tanto remuneradas como curriculares, al amparo de esos profesionales. Puedo nombrar muchos centros principalmente en la provincia de Málaga, pero también los tenemos dispersos por la geografía… Es que los ajos crecen casi en cualquier sitio, y el resultado es la mejora de la calidad de los productos formativos.


2º ¿Qué tienen de especial los ajos? Su fuerza. El ajo es realmente un bulbo, que lo entierras a 3 o 6 centímetros, y en pocas semanas germina un brote con fuerza. Además se adaptan a casi todo tipo de climas y terrenos. Crece rápido y es muy aprovechable… no sólo los dientes, sino también el porrino… un vástago que tiende a enrollarse y que es considerado como delicia gastronómica. Pero además a mitad de camino entre el ajo y la nueva cabeza de ajo podemos recogerlos como ajos tiernos o ajetes.

Cuando he hablado con más de un propietario de empresa, o directivo que cuenta en su equipo con pedagogos para tareas de formación, descubre que este profesional tiene mucho que aportar. Son creativos, se adaptan a las necesidades, y crecen paulatinamente como profesionales. Su ámbito laboral no se limita al colegio, son profesionales adecuados para el diseño de la formación, para procesos de tutoría, para obtener el máximo partido en la gestión de campus virtuales, para asesoramiento de formadores, en el ocio, organizan sesiones de formación adaptadas a las necesidades desde modelos clásicos a sesiones de outdoor training, son los profesionales adecuados para el desarrollo de la gamificación o cualquier otra área relacionada con el aprendizaje (tan necesario en estos tiempos). Hemos conocido en los sucesivos Congresos desarrollados en Málaga pedagogos que entrenan y forman a pilotos de avión, pedagogos que desarrollan terapia a través de robótica educativa, que trabajan la inteligencia emocional, desarrollan serius games, o se dedican al emergente Big data orientado al aprendizaje. Desde aquellos que trabajan en empresas de formación o departamentos de formación, en el diseño de acciones hasta otros que desarollan su labor en ámbitos hospitalarios. Y la pregunta más genérica es.. ¿qué hace un pedagogo en….?  Pues como los ajos, crecen y se desarrollan de forma soterrada, casi oculta, y cuesta trabajo desenterrarlos, pero cuando lo haces, consigues hablar con profesionales implicados, a los que poco les interesa que opinión tienen de ellos.  Son generalmente unos amantes de su trabajo.

Actualmente si quieres una acción formativa de Word, o de Excel, el pedagogo te evaluará cual es la más indicada. Pero si quieres una acción formativa concreta, de una aplicación informática exclusiva para tu negocio, o sencillamente crear una red de conocimiento de los profesionales de un departamento, tendrás que contar con un experto en procesos de aprendizaje.

Y ahora entra el WhatsApp en juego. No lo habíamos olvidado. ¿Cómo sacar a flote a esos pedagogos? Los vemos emerger en situaciones aisladas: congresos, seminarios, o encuentros que desafortunadamente no son muy frecuentes cuando se trata de la pedagogía NO escolar. En una de esas conversaciones entre 2 pedagogos se nos ocurrió usar esta red social para que la comunicación fuera más fluida. Dudamos, pero al final probamos… y el resultado ha sido excelente, brillante, como no podía ser menos. Actualmente casi 50 pedagogos principalmente de la provincia de Málaga, y algunos sevillanos muy queridos e implicados formamos un grupo de WhatsApp que como no podía ser menos ya comienza a ofrecer sus frutos.


3º Volvamos a los ajos… ¿para que se usan los ajos? Todos sabemos que es un condimento básico en las comidas. Hay recetas en los que el ajo juega un papel fundamental, como es el pollo al ajillo, o la sopa de ajos. Otras recetas requieren ajo como condimento, pero curiosamente, el ajo no se come solo. A quien le pica ajos come es una frase frecuente, y es que los ajos crudos no son muy recomendables.

Pues con los pedagogos ocurre algo similar. La pedagogía es una ciencia, repito es una ciencia que estudia la educación. La persona se educa durante toda su vida, por lo tanto, la pedagogía se aplica durante toda la vida de la persona, y la etapa más larga es la etapa laboral. Sin embargo, la pedagogía “sóla” no suele ser frecuente. Existen cursos de formación de formadores, metodología didáctica y otras áreas donde la pedagogía es el ingrediente principal, como también lo es el ajo en la sopa de ajos, pero lo más frecuente es que la pedagogía condimente otras áreas que hemos nombrado en el punto 2. La pedagogía se responsabiliza de optimizar los procesos de aprendizaje de matemáticas o de albañilería, pasando por la informática o la medicina. El diseño de acciones formativas tiene una base pedagógica, más o menos visible, más o menos eficaz o eficiente, y el pedagogo representa esta ciencia. Repito ciencia.

¿Qué nos motiva a repetir la palabra ciencia? Es fácil, de la misma forma que los ajos también se usan según algunos para espantar vampiros, que hasta la fecha que yo sepa no existen, los pedagogos tenemos “enemigos” que argumentan de forma tan ciéntifica como la existencia de vampiros que no somos deseables. Por lo tanto, personalmente los sitúo al mismo nivel de impartancia que para mi tienen los vampiros: entretienen, pero no su razón de ser no se sostiene. Defienden que para enseñar matemáticas es suficiente con saber de matemáticas, pero posiblemente apoye sus clases en materiales diseñador por pedagogos. Pero no debemos preocuparnos, son personas que también defenderían que el pollo al ajillo no tiene que llevar ajos en su receta… no merece la pena más atención.  De la misma forma que otras disciplinas y ciencias tienen sus “enemigos” la pedagogía no podía ser menos.


4º Hemos dejado claro el valor del ajo como condimento, pero ¿es beneficioso para nuestra salud? Aquí el ajo gana de goleada… tiene numerosas ventajas referidas a la salud: reduce la presión arterial y colesterol, aumenta la insulina, y un largo etcétera, por cierto, todo avalado por estudios científicos.

La pedagogía, y su aplicación es beneficiosa. Debemos aprender cada vez más y más rápido, especialmente en la etapa laboral. La pedagogía optimiza los procesos de aprendizaje, pero lo más importante: la educación juega un papel fundamental en nuestra sociedad. Elevados niveles de educación reducen muchas de las enfermedades de nuestra sociedad actual.

Es realmente curioso, y satisfactorio ver a un grupo de casi 50 pedagogos interactuando en un grupo de whatsapp. A este grupo dedico estas palabras. Se aprecian resultados muy beneficiosos a corto y largo plazo. En primer lugar coexisten profesionales de dilatada experiencia, profesores de facultad, y alumnos que aun estando trabajando aún no han terminado sus estudios. No ha sido un grupo restrictivo en el acceso, sólo que se ha ofertado a aquellos profesionales que voluntariamente quieren participar e intercambiar ideas. A pesar de las diferencias el flujo de información es constante. Va desde ofertas de trabajo, hasta resolver problemas muy técnicos relacionados con la aplicación de java en storyline. Eso son resultados a corto plazo. A medio plazo hablamos del próximo Congreso, ya hemos creado un índice de profesionales y hemos planteado la redacción de un libro que aglutine mediante artículos los conocimientos de este nutrido y saludable grupo de profesionales. A largo plazo, hablamos de la necesidad de la creación de un colegio andaluz de pedagogos. Y poco a poco, vamos avanzando en muchas áreas.

No tengo más que palabras de agradecimiento para estos pedagogos – ajos reunidos en un activo grupo de whataspp. Una mezcla inicialmente estridente, pero que considero que en breve empezará a ofrecer sus frutos de todas las formas, bien en ajetes tiernos, cabezas de ajos, o incluso para espantar vampiros.

«Gamificando» en Moodle. 5 Consejos para iniciarte.

Ha llovido mucho desde que Froebel (Fröbel), pedagogo alemán del siglo XIX, considerara el juego como una herramienta útil para el aprendizaje. En su libro La educación del hombre publicado en 1826 escribía:

El juego es el más puro y espiritual producto de esta fase de crecimiento humano. Es a un mismo tiempo modelo y reproducción de la vida total, de la íntima y misteriosa vida de la Naturaleza en el hombre y en todas las cosas.

Sus ideas influyeron en el pensamiento de otros pedagogos como Montessori o Pestalozzi. No vamos a recrearnos históricamente, pero tampoco es apropiado indicar que el juego como estrategia para favorecer el aprendizaje se ha inventado hace 15 años. Sólo con pasear por cualquier guardería descubriremos que no es cierto. Afortunadamente para la gamificación llevamos mucho andado en esto de los juegos educativos.

Podríamos haber elegido el ejemplo de la juguetería en lugar de la guardería pero la gamificación se acerca más al tipo de juguetes que podemos encontrar en una guardería. Estos juegos y juguetes están orientados educativamente, sin embargo, en jugueterías podemos ver juegos a veces no orientados y en ocasiones opuestos a fines educativos. Eso si, todos los juegos y juguetes tienen un denominador común: su orientación lúdica.

Para definir la gamificación partiría de la definición de juego de la RAE: “Hacer algo con alegría con el fin de entretenerse, divertirse o desarrollar determinadas capacidades.” Mi definición de gamificación sería casi la misma, donde dice “o” yo lo cambiaría por “y”. Por otra parte centraría la capacidad en el aprendizaje. Quedaría este resultado:

“Gamificación: Hacer algo con alegría con el fin de entretenerse, divertirse y desarrollar aprendizajes.”

¿Qué implica «gamificar»?. Requiere dar una vuelta de tuerca más a la creación de contenidos didácticos, al diseño de acciones formativas, pero partiendo de una ventaja:. cualquier actividad que sea entretenida y divertida favorecerá el aprendizaje. No sólo es diseñar actividades divertidas, o que faciliten aprendizajes, es hacer las dos cosas a la vez. Ahora toca remangarse y diseñar para afrontar este reto pedagógico.

Desde un blog, no me atrevo más que a ofrecer unos mimbres para diseñar acciones formativas. Espero que puedan ser de ayuda para orientar o inicia a más de uno.

1º diseño de las insignias.

Las insignias son pequeños logros alcanzados, representadas por iconos que nos recuerdan a los escudos de la época medieval o las medallas deportivas. Para crearlas puedes usar cualquier programa de diseño. Sin embargo, si no tienes conocimientos, o no tienes mucho tiempo te sugiero que visites: https://www.openbadges.me. Desde esta página puedes generar con facilidad numerosas insignias que te serán de gran utilidad para la gamificación… no sólo para Moodle, sino para cualquier otra actividad.

Te añado algunos ejemplos:

 

 

 

 

 

 

2º Moodle, insignias y etiquetas.

Imagen 1

Imagen 2

Si te mueves un poco con Moodle seguramente conoces las etiquetas (imagen 1). Los usamos para añadir títulos o rótulos en los cursos de Moodle. Pueden contener imágenes y textos. Hasta aquí todo normal. Seguro que te estás preguntando ¿dónde esta la gamificación? Pues mi propuesta es que uses las “Restricciones de acceso” de estas etiquetas. Más información aquí

Por ejemplo, añado una insignia (de las diseñadas en el punto 1) para aquellos que lleven un buen ritmo del curso. Si el curso dura 30 días, y tiene 10 actividades premiaremos a todos los alumnos que hayan realizado 5 actividades antes del día 15. Por ejemplo insignia por mantener el ritmo adecuado. Para ello programamos si el alumno tiene superadas las actividades 1, 2, 3 4 y 5 antes del día 15 se muestra esa etiqueta. Mientras no cumpla las condiciones estará oculta y no visible (no reitero… es que desde Moodle se diferencia entre oculta que se ve en tono tenue y no visible que no se ve)

Otro ejemplo sería condicionar una etiqueta en caso de que el alumno superen con más de un 95% una actividad. Podríamos diseñar una insignia de “Matrícula de honor” que formará parte de la etiqueta que será mostrada sólo si el alumno supera con más de un 95% la actividad.

Así podríamos añadir numerosos ejemplos, teniendo presente que las etiquetas de Moodle podemos condicionarlas a combinaciones de restricciones de fechas, calificaciones, grupos, agrupamientos, perfiles, finalización de actividades, y nivel. Lo de nivel, si sueles usar las restricciones te habrá sorprendido… pero lo vamos a explicar en el apartado siguiente.

Más información sobre restricciones aquí

Antes de continuar te invito a leer con detalle este documento de la UPM que te ayudará y que ha sido base para los dos puntos expuestos hasta ahora. http://serviciosgate.upm.es/docs/asesoramiento/Gamificar_Moodle.pdf

IMPORTANTE: Debes saber que estas insignias, y esta gamificación es sólo a nivel de curso… nada tiene que ver con las insignias de Moodle que se aplican al perfil del alumno, o curso. También podrías usarlas, pero en este ocasión, hemos limitado su uso a un curso, sin hacerlas extensibles al perfil de los alumnos. Más información en el punto 5º

3º Level up! o Subir de nivel.

Este es un extra que debemos añadir como administrador de Moodle. Lo puedes localizar aquí: https://moodle.org/plugins/block_xp.

Level up! contará la actividad de cada alumno asignándole puntos. Cuanto más interactúa con actividades, foros, lecturas, etc. más puntos irá adquiriendo (imagen 3). Estos puntos te permiten ir subiendo de nivel (imagen 3), y como hemos indicado en el punto anterior se integra con las restricciones de Moodle, lo que es todo un detalle. Además informará al alumno cada vez que alcance un nivel(imagen 4).

Imagen 3

Imagen 4

Pero lo más llamativo es el ranking (imagen 3). Este ranking permite al alumno ver en qué posición se encuentra respecto a sus compañeros. Es probable que pienses que en adultos esto no tiene mucha importancia… te invito a que lo pruebes; te sorprenderá.

Por último, señalarte que este extra es muy flexible respecto a su configuración y que está en español.

4º Diseño de contenidos.

Tal vez esta sea el punto más importante de todos, y sin embargo al que trataremos con menor dedicación, puesto que dependerá mucho del software de edición de contenidos que utilices.

Realmente considero que las plataformas o campus virtuales son un soporte necesario, pero el diseño de los contenidos y el diseño pedagógico del curso tienen un papel mucho más protagonista. Podemos tener una plataforma fantástica pero sin un aprovechamiento pedagógico adecuado de poco nos servirá.

En la actualidad existen numerosas herramientas para diseñar contenidos que nos brindan infinitas posibilidades. Si queremos contenidos gamificados, la mayor parte de las herramientas, actualmente se quedan cortas, aun así podemos orientarnos a contenidos gamificados con varias variables.

La primera de ellas es el tiempo. Aplicar tiempo limitado a las actividades implica que el alumno preste la máxima atención para superar la prueba. No es lo mismo realizar un examen, que un examen a contrarreloj. Si le sumamos que el examen permita ver los errores, y volver a repetirlo, conseguiremos que el alumno memorice las preguntas y mejore su velocidad. Si para evitar ese efecto añadimos un universo de 20 preguntas para un examen de 10, le daremos aún más emoción y el alumno se aprenderá bien las 20 preguntas. Ahora que queda pensar al revés: consideremos que las preguntas son el contenido del curso. Expresado de otra forma, el alumno no está realizando exámenes, está realizando ejercicios que le facilitarán el aprendizaje.

Evidentemente este ejemplo es sencillo. No todo lo podemos solucionar añadiendo un reloj. Debemos diseñar actividades acordes a los objetivos de la acción formativa. Un recomendación es copiar las estrategias de juego presentes en otros contextos. Desde el modelo de los concursos tipo 50X15, juego clásicos como el ahorcado, trivial o podemos realizar un esfuerzo mayor y copiar modelos más complejos de tipo simulación, construcción, etc. Eso sí, la inversión suele ser elevada en el desarrollo de estas actividades.

Podemos diseñar actividades de juegos con eXelearning, Jclic, o con Articulate Storyline, todas ellas se exportan a SCORM, y todas ellas, una vez importadas en Moodle, cada vez que se realizan suman puntos.

Un último consejo, gamificar no significa que todo vale por estar expresado a modo de juego. Los formación en adultos tiene una serie de características que debes tener presente. Juegos excesivamente infantiles pueden aburrir, o no ser nada productivos.


5º Badges o insignas de Moodle.

Los 4 puntos anteriores hace referencia a la gamificación de un curso (entendiendo curso como los cataloga Moodle). Sin embargo, podemos crear insignias que se asignan al perfil del alumno partiendo de un curso. ¿Qué problema tiene esto? Pues que realmente, si los alumnos ganan muchas insignias, en muchos cursos, su perfil se verá «saturado». Por lo tanto, cuando usamos insignias en Moodle debemos tener presente que estás se aplicarán al perfil del alumno, y permanecerán aun cuando eliminemos el curso. Esto tiene sus ventajas y desventajas. No tienen el mismo tratamiento cuando usamos Moodle en la Universidad con alumnos, o con trabajadores en el campus de su empresa, o con cursos que hacemos en plataformas ajenas. Sin entrar en el tema de las mochilas  y la posibilidad de exportar estas insignias. Si quieres concocer algunos detalles más, te recomiendo: http://epedagogia.es/insignias-en-moodle-y-sus-ventajas/ y https://docs.moodle.org/all/es/Insignias
Vayamos al grano. Los condicionantes son prácticamente idénticos a los expresados en el punto 2, sin embargo, las insignias en Moodle se aplican al perfil de cada alumno. Es más, podemos eliminar el curso que originalmente generó la insignia, y a pesar de ello esta seguirá en el perfil del alumno. Por lo tanto, la aplicación de insignias de Moodle deben ser tratadas con cautela. Si tenemos previsto que un alumno realice 10 cursos por año, y cada curso tiene 5 insignias posibles, es fácil deducir que en 5 años, un alumno podría acumular 250 insignias. Por lo tanto, es preferible usar etiquetas (punto 2).

Podemos ofrecer insignias por ser el más participativo en un curso, por aportar material didáctico, o cualquier otra acción particular. Mi recomendación es usar estas insignias para aquellos alumnos que han superado un curso, o un conjunto de ellos, y ocasionalmente para menciones especiales (alumnos muy brillantes o que han dedicado mucho tiempo), puesto que estas insignias de Moodle son mucho más pomposas, no sólo por quedar reflejadas en el perfil sino además por el envío de un mensaje personalizado, por disponer de una firma de quien o quienes las otorgan, y por la opción de ser exportadas.

CONCLUSIONES

Gamificar implica hacer lo más divertido posible al proceso de aprendizaje. Un tosca traducción de la socorrida comparativa con la formación presencial sería ese modelo de profesor, que entretiene, divierte y además enseña.

Ahora te toca pensar como «gamificar».

Pedagogos en empresas Parte 2. ¿Dónde?, ¿cuándo? y ¿cuántos?

¿Cuántos pedagogos trabajan actuamente en empresas? ¿Donde trabajan? ¿Cuándo se incorporan a trabajar?
Análisis de la muestra de 114 profesionales.

En total recibidas a fecha de 17 de Octubre se han recibido 114 entrevistas.

Seguimos con la terapia.

Evidentemente a muestra no ha sido al azar entre el conjunto de pedagogos españoles. La principal fuente ha sido Linkedin, a través de búsqueda de perfiles de pedagogos que trabajan en empresas. Ha sido una búsqueda manual, y por lo tanto no podemos afirmar que la muestra sea representativa. Lo que no ha sido un criterio de búsqueda es la situación laboral. Es más, en repetidas ocasiones, algunos profesionales me ha dirigido mensajes indicándome si era un inconveniente no estar trabajando en esos momentos. La respuesta ha sido idéntica para todos: se buscan perfiles de pedagogos que hayan trabajado o trabajen en empresas. Por otra parte, Linkedin es una página caracterizada por su enfoque profesional y apropiada para encontrar oportunidades de empleo. Otras fuentes han sido los colegios profesionales, y el mismo usuario que completaba la encuesta que promocionaba la misma entre sus contactos.

sitrabajanEn total, en estos momentos tenemos 114 entrevistas recogidas, y los datos podemos considerarlos de positivos o muy positivos, puesto que el 83,3% de los pedagogos esta trabajando en estos momentos.

En el primer post señalamos la importancia de realizar prácticas, incorporarse a becas, etc. Podíamos apreciar como los pedagogos que finalizaban sus estudios se incoporaban al mercado laboral mayoritariamente (75%) a través de contratos, mientras que una cuarta parte lo hacía a través de becas. Esta situación se invertía en los últimos años. Tal vez este sea uno de los motivos que explicarían los siguientes resultados que vemos en la tabla inferior.

Y es que no deja de ser curioso (gráfico 1 de la tabla inferior)q ue un 25,5% de los pedagogos se incorporan a trabajar antes de terminar sus estudios, el 35,9% en el mismo año y el 38,7% después de terminar sus estudios. Llegando a mayor nivel de detalle (gráfico 2), observamos que la mayoría de los que encuentran trabajo antes de terminar lo hacen justo un año antes de terminar su titulación (12,3% del total). El mayor número de pedagogos ha encontrado trabajo en el mismo año que finaliza y respecto a los que encuentran trabajo más de un años después el reparto es más homogéneo: 14,2% un año después, 11,3% dos años después, y 13,2% más de dos años después.

2Gráfico 1 1Gráfico 2

Considero que los datos son bastante más optimistas de lo que podíamos pensar inicialmente. Recuerdo que seguimos con la «terapia» de ubicar adecuadamente al pedagogo en el ámbito laboral. Podríamos concluir la tasa de empleo de aquellos que se dedican a las empresas es elevada (trabajan en el momento de la entrevista más del 80%) y que la incorporación aun no siendo inmediata en todos los casos, no suele ser en más de dos años después de finalizar los estudios. Evidentemente el estudio tiene muchas carencias, entre ellas, la de muchos pedagogos que terminando sus estudios, abandonan su profesión ante la falta de oportunidades. Esta situación es compartida por muchos otros profesionales recién titulados.

La falta de estructuras asociativas, la falta de comunicación, y de conexión entre nosotros puede provocar un estado de soledad cuando trabajamos en empresas. Estos comentarios los he leído repetidamente en las entrevistas. Mucho de los entrevistados se alegraban que por fin se hiciera visible su situación, otros me animaban ante esta iniciativa que podía unificar a un grupo de profesionales hasta cierto punto desconocidos, etc. Seguiremos haciendo esfuerzos.

Entre todas las preguntas de control de datos a exponer públicamente estaba aquella que solicitaba acceso para publicar los datos de la empresa en la que trabaja o había trabajando. De las 114 encuestas recibidas, sólo disponemos de autorización para publicar 60 de ellas. En algunas de ellas trabajan más de 2 pedagogos, por lo tanto, la representación de empresas donde trabajan los pedagogos que hasta ahora han realizado la encuesta es el siguiente:

 

 yoigo  Logo_cortefiel_hor_centrado_ByN  l0nkg0ur ayesa
 logo1-300x186  fundacio-cet10  fsmlr  logo_fundacion_aulasmart
 first-hunting  orientaticlogo  cursos-forem  avatar-twitter2_400x400
 logo_avanzo  logotipo-mainfor-calidad  logo-grupo-euroformac  logo-fundtrafic
Real Cuerpo de Bomberos de Málaga   rcbomberosmalaga  postiviando  logoub_il3_esp_vertical  sipadan-expoelearning
logomvpcluster_400x400 unit4 albanta-logo-transparente nemesis
 ccjlee33  dced  eprendizaje  forser
 _dtdtfes  enviar-curriculum-cirsa  escudoalcaracejos  logo-certificalia
 c300  fundacion_laboral_construccion  gureak  grupo-uno-ctc
 adismeridiano  icarus  learnova-factory-1  lehmberg
 91237-notaria-de-tordera-ayuntamiento-de-tordera  logo_meridianos3  svenson-grande  logo
13615321_858464577591648_59869663023717344_n agenciadeaprendizaje airea-elearning d6c493_2597791a101848408fc056254fb389ed
macomunidadislanttilla

Son habituales grandes empresas, que cuentan con un departamento de formación, empresas específicas de formación, asesoramiento y consultorías, y fundaciones. Por otra parte también hay empresas públicas, así como ayuntamientos o mancomunidades.

El repertorio no es reducido sino justo lo contrario. Cada vez necesitamos formarnos más y mejor, y el pedagogo tiene un papel protagonista en todas las edades de las personas.

 

SCORM, Tin Can API y ahora CMI-5 ¿de qué va todo esto?

CMI5

¿Qué son todo este conjunto de siglas?

CMI5

Siendo sincero, me recuerda a aquellos tiempos pasado en los que aquellos que dominaban los términos de “disco duro”, memoria RAM y velocidad del procesador ya eran entendidos en informática, aunque al final la realidad era que sencillamente sabían interpretar los catálogos de las tiendas de informática.

Con esto de los estándares tenemos una situación similar. Hablar de ellos aparentemente ya te sitúa en una situación de supremacía respecto al resto, y nada más lejano de la realidad. Vamos a intentar romper algunos tópicos.

El más usual ha sido el estándar SCORM, concretamente la versión 1.2 creado en 2001. Al final los estándares se convierten en un idioma común entre el campus y la aplicación que usas para crear contenidos de un curso. Esto se traduce a que tu diseñas un contenido, y cuando lo exportas, lo haces en un formato concreto, por ejemplo, SCORM 1.2. Ese estándar lo entenderá Moodle y la mayoría de los LMS y actuará en consecuencia.

Por ejemplo, podemos saber a qué hora entra el alumno, a que hora sale y por tanto cuanto tiempo está, que calificaciones ha obtenido, etc.

scormevlucionJPImagen extraída de: Introducción al Modelo de Referencia SCORM. Laguna Lozano, María Pilar. e-COLECCIÓN. Universidad de Zaragoza.

Pero si el estándar más usado fue creado en 2001 ¿cómo es posible que siga vigente en 2016? Las razones son sencillas: estaba muy bien diseñado. Permite que integramos todas las novedades más recientes. Así por ejemplo, las aplicaciones cómo Storyline de Articulate, o eXelearning permiten crear contenidos muy enriquecidos, que después se exportan como SCORM, y lo subimos a nuestra LMS (campus virtual). Esos contenidos pueden estar diñados en HTML o el reciente HTML 5, Flash, vídeos, PDF, etc.

Dicho de otra forma, no tienes que saber nada de informática avanzada para crear contenidos en formato SCORM. Por ejemplo, Articulate en el menú de exportación te pregunta ¿quieres que el alumno está aprobado cuando ve un número determinado de pantallas o cuando alcanza una nota determinada en el examen? Y así lo comunicará al LMS. Eso si, poco a poco puedes ir profundizando, y adaptando a tus necesidades las distintas posibilidades que te ofrece el formato SCORM. Si quieres trabajar el SCORM con mayor profundidad, además de leer, te recomiendo que profundices en RELOAD, pero a lo mejor en estos momentos no merece la pena ante la llegada de las recientes novedades.

Cómo hemos comentado el contenido de un SCORM, además de las pruebas de evaluación te permite incorporar páginas html, PDF, vídeos, etc. En fin, que es bastante flexible, y lo que ha mejorado continuamente han sido las herramientas para crear contenidos, mientras el SCORM permanecía casi inmaculado a pesar de los años.

Reconozco que la introducción es larga, pero espero que quede claro que es un estándar (nos hemos centrado en SCORM) y que le perdamos el miedo… así podemos seguir avanzando sin miedo hacía el nuevo CMI5.

Pero antes de continuar hacía CMI5, considero que debemos nombrar a Tin Can API. A todos los que estamos en este mundillo, incluido un servidor, nos vendieron que este era “El heredero al trono de SCORM” sin embargo, a pesar de que las herramientas de creación de contenidos como la señalada anteriormente Storyline de Articulate y otras se adaptaran a este heredero, al final, considero que no ha llegado nunca a llegado a coronarse como sustituto del formato SCORM.

Ahora tenemos a otro candidato a heredar el trono… el nuevo CMI-5, o al menos así se vuelve a publicitar. El nuevo Computer-Managed Instruction 5 se vende cómo nuevo, y todo anuncia que trae novedades que van a mejorar al tradicional SCORM. Eso si, considero que la transferencia de uno a otro no será cuestión de un par de días.

Nos venden que el nuevo CMI-5 no necesitará un LMS para funcionar. Dicho de otra forma que puede funcionar de forma independiente. No dudo de esta función, pero tampoco es una novedad diferencial. Un contenido SCORM se crea en un archivo ZIP, y así se sube al campus y se comunica cómo hemos comentado antes, pero cuando creo un contenido y descomprimo el fichero ZIP, el contenido puede visualizarse sin problemas sin tener que estar enlazado a un LMS. Eso sí, si no está conectado no tiene sentido que exista comunicación con el LMS.

Otras ventajas es que es más seguro, algo razonable si tenemos presente que el original SCORM fue creado en el año 2.000.

Ver vídeo

Una ventaja que me gusta es la facilidad que nos ofrece para que se pueda visualizar en todos los dispositivos… algo que ahora también es posible cuando creamos contenidos en formato SCORM. Repito que el SCORM podemos considerarlo el idioma… y será la herramienta que usemos la que se adapte mejor o peor a todos los dispositivos. ¿No podemos ver actualmente vídeos, PDF o cualquier otro recurso en nuestros dispositivos?

Por ahora las diferencias no justifican que el formato SCORM sea destronado con tanta facilidad, sin embargo, el nuevo CMI-5 permite que los contenidos pueda estar en otros servidores y sólo sea necesario subir la estructura. Esto también se hacía con el formato SCORM, pero de forma “artesanal” mediante programas considerados lanzaderas.

¿Qué ventajas tiene esto? Imagina que creas un contenido y quieres venderlo a otras organizaciones. Si le envías el ZIP (el archivo generado con el formato SCORM) ese archivo se puede usar infinitas veces. Si tu quieres vender 5 usos no puedes controlar si la empresa a la que se lo has vendido lo usa 5 o 500 veces pues el archivo ZIP lo tiene la empresa. Actualmente algunas empresas que venden contenidos en SCORM los tienen en sus servidores y controlan el número de usos, pero eso no puedes hacerlo mediante SCORM, lo tienes que hacer mediante programación. Si e cliente no te paga o abusa, pues tu puedes eliminar el contenido al estar en tu propio servidor.

Nos anuncia que el nuevo CMI-5 favorecerá esa gestión, además, evidentemente también mejorará las opciones de seguridad.

Para terminar, el nuevo CMI-5 tiene buenas perspectivas, pero todavía es muy joven, casi podemos decir que ni ha nacido… Esperemos que sea un digno heredero del presente SCORM. Desde mi modesto punto de vista, todo dependerá de las posibilidades reales y tangibles que podamos observar tanto en relación con los LMS, como con las herramientas de creación de contenidos.

Desde la perspectiva pedagógica que a veces queda relegada a un segundo plano, parece que el nuevo CMI-5 nos permitirá mayores posibilidades, pero cuando tengamos más detalles iremos aportando más contenido.

Desde ojuLearning nos han preparado esta infografía

Fuentes y conocer más:

Añade comentarios, comparte, actúa.

 

 

 

 

Cuando los alumnos se convierten únicamente en clientes

fraudeHace unos años en un curso impartido por una prestigiosa organización, sobre temas de implantación de sistemas de calidad en organizaciones educativas, se reunían como alumnos directores de centros, gestores de otras organizaciones relacionadas con el aprendizaje, y jefes de estudio. Los profesionales que impartían en curso eran auditores de reconocido prestigio y dilatada experiencia en auditorias, implantación de sistemas de calidad, etc.

Tras las presentaciones de rutina, la primera afirmación realizada al iniciar el curso, decía algo así: Las modificaciones de la nueva norma ISO acentúan el papel del cliente. Un avispado alumno, interrumpió y pregunto: ¿quiénes son los clientes en mi centro educativo?, la respuesta del auditor fue firme: los alumnos. Esa respuesta supuso un mal inicio. A partir de ese momento, la acción formativa entró en proceso de barrena. Había voces que decían que los clientes además de los alumnos eran los padres, otros añadían que la comunidad, y otros, en general afirmaban que era la sociedad en general. Incluso de afirmaba que los alumnos nunca podían ser clientes.

Los docentes cometieron un error: Iniciar una acción formativa sobre la implantación de una norma de calidad que pone su enfoque en el cliente y sin embargo, no ser capaces de reconocer a dicho cliente.

El curso tenía de duración de dos semanas intensas (mañana y tarde). Llegar a consenso en esta cuestión respecto a alumno-cliente ocupó dos días, y aunque la herida no llegó a cerrarse, el curso continuaba. Entre otras razones, casi todos los alumnos habíamos dejado nuestros puestos de trabajo, y nos habíamos desplazado desde distintas ciudades del territorio nacional hasta la capital para realizar el curso.

Al final, el curso fue una experiencia muy positiva. Me atrevería a decir que como clientes quedamos satisfechos, pero como alumnos no tanto. Aun así, aquel largo debate despertó en mi muchas inquietudes que he tenido presente en mi trayectoria profesional y sobre las que aun, en la actualidad, tengo serias dudas.

Las instituciones que se dedican a enseñar (formación para el empleo, universidades, o escuelas entre otras) debemos tener muy claro quién es nuestro cliente, estemos o no sometidos a sistemas de calidad. En muchas ocasiones, situar correctamente al cliente puede ayudarnos a entender nuestro fin.

La complejidad de descubrir quien es el cliente, se hace más compleja cuando más se acerca a la madurez el individuo. Si compartimos que la educación, y en especial el aprendizaje es un proceso que está en continuo desarrollo durante toda la vida, el análisis de quien es el cliente puede ayudarnos a descubrir muchos errores.

– escuela. ¿Quien es el cliente? Cuanta más corta edad tiene el educando, más claro está que el cliente no es el mismo educando. La idea de cliente en educación es compleja, pero podemos llegar al consenso siguiente:  en la etapa escolar el principal cliente es la sociedad en su conjunto teniendo presente al alumno, sus compañeros, sus padres, su entorno, la sociedad y la administración competente. Pero ya aquí empiezan los peligros, aunque el educando apenas llegue a percibirlos. Por ejemplo, se sitúa en ocasiones como clientes a nacionalismos gracias a la fácil manipulación que permite el proceso educativo en estas etapas. Sólo esta cuestión, ya es objeto de numerosos debates. ¿Educamos en español o catalán?. La educación secundaria es una etapa de tránsito, pero las diferencias del enfoque cliente se perciben más claramente en la etapa Universitaria.

– universidad.¿Quien es el cliente? El alumno es adulto, y por tanto, se considera también como cliente. Por ejemplo, si hay asignaturas optativas, este cliente puede buscar la opción más económica de esfuerzo, en lugar de la más adecuada a su perfil o capacidad, o la que más aprendizaje genere. No nos debe sorprender. ¿Qué podemos esperar si los alumnos han accedido a una titulación en  función de una número (calificación) que resume todo su proceso educativo y en muchas ocasiones es ajena a sus interese vacacionales?. De la misma forma, este alumno – cliente tenderá en muchas ocasiones a seleccionar a los docentes más «suaves», las asignaturas menos exigentes, etc.

Pero afortunadamente, en esta etapa también hay más clientes presentes y de peso. Se debe atender a las exigencias normativas que establecen un número de asignaturas troncales de carácter obligatorio, un número de creiditos, etc. En estos casos la balanza se inclina más hacía el papel de alumno y debe superar los mínimos para alcanzar su titulación. En este punto también nos extenderíamos si consideramos que posición ocupan los alumnos respecto a su posición de clientes en Universidades privadas respecto a públicas, o incluso en los títulos de postgrado respecto a los grados, o entre distintas facultades de una misma Universidad. Si debemos destacar la insatisfacción actual de un cliente muy importante: la sociedad en general, y el tejido empresarial en particular que consideran que la preparación universitaria no se orienta al mercado laboral.  Hay un grave peligro, y es que la Universidad se oriente casi exclusivamente al cliente – alumno y a los requisitos administrativos dejando atrás al cliente principal: la sociedad como ocurre en la siguiente etapa.

– formación continua. ¿Quien es el cliente? Durante la etapa más larga del individuo, la etapa laboral, se desarrollan numerosas acciones formativas, la mayor parte de ellas gracias al sistema de Formación para el Empleo (FTFE) y otras organizaciones y administraciones que ofrecen formación continua. Esta etapa es la más reciente, en comparación con madurez que tiene el sistema escolar, o el sistema universitario. En la actualidad todos entendemos que la formación es un proceso continuo. Pobre de aquel que piense que lo que  aprendió en la Universidad o en la Formación profesional es suficiente para desarrollar toda su vida profesional si necesitad de actualizar sus conocimientos. Sin embargo, esta etapa  tiene un grave peligro: convertir al alumno en el único cliente del proceso de aprendizaje. Un ejemplo son los cursos de la FTFE donde sólo supone beneficio económico para las empresas que organizan los cursos aquellos alumnos que superan el curso. Dicho de otra forma, si el alumno no supera el curso, la empresa no se beneficia. Este genera una situación perversa:  el alumno cliente se contenta en muchas ocasiones por alcanzar la titulación, aunque no haya aprendizaje, la empresa que organiza el curso se lleva su incentivo económico al aprobar al alumno. El círculo se cierra, y un tercer cliente, la sociedad que estaba más presente en la etapa escolar, menos en la Universitaria, en esta etapa está ausente. ¿Y qué ocurre con la administración? En líneas generales no han sido  capaces de ser clientes exigentes, ocupando una posición testimonial. Sólo en ocasiones donde la situación llega a ser escandalosa, como por ejemplo cursos sin alumnos, pero que sin embargo aparecen alumnos aprobados. Pero no hay que esperar a situaciones tan delirantes. Un ejemplo es la reciente proliferación de cursos a distancia. Hay cursos, muchos cursos a distancia que tienen manuales horrorosos, pero este hecho carece de importancia pues al final de ese manual aparece el examen y la hoja de resultados. Es más, cuando más malo es el manual, más se tenderá a recurrir a realizar los exámenes sin mirar el manual y recibir el título pertinente… eso si, los tutores llaman periódicamente, preguntan cómo va la cosa, y con esto y el examen la justificación es plena. Nuestro cliente, la sociedad, nosotros mismos, aquellos que apuestan por la adquisición de competencias, por la formación durante toda la vida, etc. paga 5 € por hora de curso y alumno. No vamos a entrar en cómo se calcula el número de horas, además tampoco tiene mucho sentido si apenas nadie lee los manuales. Si por el número de páginas (no creo que haya otro indicador) el alumno se estima que tarda en leer el manual 50 horas, entonces cada curso tiene un coste de 250 €. Si conseguimos 10 clientes, tenemos unos ingresos de 2.500 € por cada edición. Si conseguimos 10 ediciones, podemos alcanzar los 25.000 €. ¿Cuántos alumnos de los 100 que hemos añadido en el ejemplo habrán leído el manual? ¿cuántos de los que lo han leído habrán aprendido algo? ¿supone algún beneficio para la sociedad? Lo único que tenemos claro es el coste. Hay quien considera estafa añadir alumnos ficticios, yo también considero estafa este sistema de titulaciones a distancia. El sistema de formación continua ha llegado a tal perversión que el aprendizaje ha quedado relegado a un tercer o cuarto puesto. En primer lugar, obtener situaría obtener beneficios (se haya generado o no aprendizaje), en segundo lugar que los alumnos obtengan un título (se haya generado o no aprendizaje), y en tercer lugar, me atrevería a decir que las administraciones puedan publicitar cuanta formación se desarrolla en nuestro país (se haya generado o no aprendizaje). Si esa formación, realmente aporta poco, mucho o nada a la sociedad queda muy atrás. El alumno, peligrosamente, se convierte únicamente en cliente, y deja de ser alumno.

¿Qué soluciones se proponen?. Hay muchas, pero yo arrimaré el ascua a mi sardina. No concibo a nadie ejerciendo la abogacía sin ser abogado, no concibo a nadie ejerciendo la medicina sin ser médico, o la psicología sin ser psicólogo, ¿Cómo es posible que el aprendizaje se realice sin expertos en aprendizaje? ¿Quiénes son los expertos en aprendizaje?. Desde mi perspectiva, no carente de cierto sesgo, considero a los pedagogos como los profesionales adecuados.

En un encuentro reciente de personas que trabajan en la formación continua, atendí no sin estupor a muchas afirmaciones que se realizaron, respecto a la mala gestión y la burocracia de las administraciones, a la compleja madeja legislativa, a las dificultades del sector, y un largo etc. En ningún caso, nadie habló de la pedagogía, del aprendizaje, o de la eficacia de su acción en la sociedad. Todos querían satisfacer al cliente administración, al cliente destinatario de la formación, y elevar sus beneficios sin tener presente en ningún caso a la sociedad como cliente. Tal vez lo dieran por hecho, o que quedaba en un cuarto lugar. Lo peor, es que esto es visible desde hace años. Los casos de estafa son por alumnos irreales, o cursos inexistentes, pero ¿cuanto queda todavía para alcanzar el nivel donde los cursos inocuos en aprendizaje sean considerados también como estafas? ¿Cuánto hasta que se considere que exista una relación directa entre el aporte de la inversión realizada a la formación y la sociedad?

En un mundo ideal, los clientes serán alumnos cuando la educación les facilite una capacidad crítica suficiente para no tolerar cursos que sólo te aportan un título sin que ello suponga aprendizaje o utilidad alguna.

Recientemente me entrevisté con un propietario de varios centros de enseñanza, muy curtido por los años en la formación, y posiblemente imputado en el caso Edu. Le comenté la opción de disponer de pedagogos en práctica en su empresa. Su respuesta, en parte provocada por el orgullo ante el desconocimiento de quienes son los pedagogos, y que tenían que ver con su empresa fue la siguiente: de acuerdo, pero yo ya tengo un economista.Por último, añado este debate sobre los recientes casos de estafa:

La fragilidad del aprendizaje mercantilizado.

La formación continua era parte de la solución contra la crisis, sin embargo, ahora también parece que es parte del problema, pero desde hace años esta situación lleva tiempo siendo un secreto a voces. Recientemente publicaba uno de los detonantes: el peligroso incremento de la formación a distancia.

Pero mi entrada al blog es un grano respecto a una montaña. Hace escasamente un mes saltaba a la prensa el caso Aneri, centrado principalmente en Madrid. A raíz de este caso, algunos alumnos comentaban en clase de pedagogía laboral sus experiencias y las de otros: cursos a distancia con libro, examen, y respuestas al examen, que deja a voluntad del alumno si leer el contenido, o sencillamente contestar y ganar un título, cursos que te regalan una Tablet y el aprendizaje queda en último lugar, cursos que se convierten en una pantomima, incluso cuando trata de temas tan serios como la prevención de riesgos, y un largo etcétera de situaciones rocambolescas que dejan entrever dos situaciones:

–       La primera, que la formación está excesivamente mercantilizada,  convirtiéndose en una forma fácil y rápida de ganar dinero. Por supuesto que es lícito enriquecerse con la formación para el empleo, pero no es lícito regalar o crear títulos sin que implique a cambio aprendizaje, una mejora de las opciones de encontrar empleo, o de mejorar el que ya tienes.

–       La segunda afirmación está íntimamente ligada a la primera. No hay una profesionalización suficiente de la formación. Cualquiera puede decir que monta cursos, sin necesidad de formación pedagógica alguna… no digamos titulación. Se considera que para enseñar es suficiente con saber de la cuestión, y no es cierto, además de saber se necesita saber enseñar.

Si diseño un puente, requiero de un titulado que certifique que ese puente no se caerá, si estoy enfermo, la persona que me ofrecerá un tratamiento debe estar titulado, si inicio un proceso judicial, debo estar acompañado por letrados, cuando mi hijo asiste al colegio, su profesora debe estar titulada, si soy alumno de la Universidad, mis profesores requieren tener exigencias curriculares, además de una titulación. Sin embargo, si realizo un curso en formación para el empleo, no se exige titulación alguna. No hay un profesional específico, o mejor dicho, no se emplea al profesional específico. Por lo tanto, el aprendizaje queda en un segundo plano, y sólo tiene protagonismo enseñar, provoque o no aprendizaje.

Si el alumno se va contento con un título bajo el brazo y una Tablet, y los gestores del curso, se enriquecen lo suficiente ¿qué más da si el alumno a aprendido o no? Pero claro, la pregunta es ¿quién paga todo eso?

En la edición digital de El País, del día 15 de Abril, en el artículo publicado “Interior indaga un fraude en cursos de formación en Andalucía” se especifica:

“La mayoría de los interrogados hasta ahora son supuestos alumnos de los cursos de formación. Una de las irregularidades descubiertas en la investigación inicial se centra en cursos programados que ni siquiera llegaron a impartirse y que se habrían justificado rellenando listados con asistentes ficticios, aunque el nombre y apellidos de esos beneficiarios sí son reales.”

Volvemos a caer de nuevo en un error. Por supuesto que el alumno debe ser preguntado, pero no sería adecuado contar con un «peritaje» respecto al aprendizaje. Alguien que determine si se ha producido o no aprendizaje, si el curso ha tenido una utilidad real para el alumno y para la sociedad en su conjunto. Responder a estas preguntas nos podría llevar a una peligrosa conclusión: la utilidad de la formación en la actualidad. Así que nos conformamos con preguntar a los alumnos si se impartió o no el curso… pero que pasaría si preguntamos si han aprendido o no, si ha sido de provecho o no.  Hasta que no nos planteemos esa pregunta seriamente, la formación, en muchas ocasiones seguirá siendo un despilfarro más, independientemente de si los alumnos asisten o no.

Para terminar, cito el siguiente estudio:

«En general, la asociación entre esfuerzo formativo o cantidad de formación y empleabilidad arroja resultados dispares dependiendo de qué indicador de empleabilidad se adopte a la hora de buscar una asociación. Por tanto, globalmente, la hipótesis de partida sólo se confirma parcialmente. En primer lugar, la asociación más clara queda establecida en el grupo de trabajadores ocupados. En ellos, el esfuerzo formativo realizado contribuye a que asciendan o cambien sus funciones. Por consiguiente, en referencia a la dimensión organizacional de la empleabilidad, la hipótesis específicamente formulada se confirma. Sin embargo, al estudiar la asociación entre esfuerzo formativo y mantenimiento/consecución del empleo (en trabajadores ocupados y desempleados respectivamente), los datos no arrojan ninguna asociación significativa. En consecuencia, en el caso de la dimensión socioeconómica de la empleabilidad, la hipótesis queda claramente refutada.»

Ramírez-del-Río, Antonio & Garrido Casas, Jorgina (2011). Evaluación del impacto del esfuerzo formativo en la empleabilidad de los trabajadores en el contexto del modelo formativo tripartito español. RELIEVE, v. 17,  n. 2, art. 4.  http://www.uv.es/RELIEVE/v17n2/RELIEVEv17n2_4.htm


Pedagogía laboral… una dosis de realidad, y otra de motivación.

El pasado día 1, reuní a los dos grupos de la asignatura de pedagogía laboral, del grado de pedagogía de la Universidad de Málaga. Se organizó una mesa debate sobre pedagogía laboral. Los protagonistas fueron los ponentes, todos ellos pedagogos que realizan su labor en ámbitos empresariales.

La metodología de trabajo, aderezó el acto, permitiendo además una activa participación de todos… incluso permite la participación de quien nos lee. Además de crear un hashtag #3pedagogialab y permitir la participación en línea de los asistentes con los ponentes, se ha creado un documento de trabajo compartido en Google Drive que ponemos a vuestra disposición aquí.

En la parte inferior también puedes visualizar el documento.

El encuentro por tanto, tenía una doble intencionalidad, por una parte, acercar a los estudiantes a la realidad de la pedagogía laboral, y por la otra, hacer un uso real y eficiente de las TICS. Considero, tal y como se puede leer en el documento, que los objetivos se han cumplido.

Los pedagogos participantes, a quienes reitero mi agradecimiento, fueron una muestra de muchos profesionales de la pedagogía, que trabajan en ámbitos empresariales y que expresan una falta de apoyo aun latente desde el mismo ámbito pedagógico, excesivamente centrado en el ámbito escolar. Bien sea por la formación recibida en las facultades de educación, bien por la posición tradicional de muchos profesionales de la pedagogía que se niegan a aceptar la actuación de esta disciplina en otras ámbitos que no sean los educativos. (Más información aquí)

Agradezco a Esther Galicia, pedagoga y gerente de EDEA Learning, a Cristina Clavijo, pedagoga en Veiasa, a David Puente, pedagogo y gerente de Elearning Solutions, a Edu Vazquez y Marcelino Martel pedagogos Freelance, y fundadores de OjuLearning, a Diego Aguilar, pedagogo y asesor pedagógico de Enseñanza Virtual de la UMA, y a Miguel Ángel Suvires, pedagogo en Mainfor, así como hacer especial mención a Diego Aguilar, de Acción Elearning, que aunque ausente por motivos personales, mostró interés en participar. Por último, agradecer espacialmente la implicación de nuestra Vicedecana Ampara Civila, por su inestible ayuda para orgranizar el encuentro.

Ahora, únete a la inercia y deja algún comentario en el blog, o en #3pedagogialab

Documento:

Froebel, pedagogía y gamificación.

3456Hace unos días, escuché en Expoelearning a un ponente decir que los inicios de la «gamificación» se situaban hace unos 15 años. Concretamente que se inició con el uso de «aparatos» que a tiempo real, en modalidad presencial, ofrecían los resultados de una pregunta en una pantalla. De forma similar a los programas televisivos cazatalentos, donde el público del plató puntúa directamente. Según sus palabras, era el inicio más «antiguo» de la gamificación. Otros, ni tan siquiera marcaban algún origen, lo describían como una técnica que acababa de nacer: una nueva forma de aprender, aprender jugando.

No es mi intención con este comentario realizar una crítica (las ponencias fueron muy acertadas). Mi intención es colaborar, contribuir y ampliar.

Considero que la pedagogía puede contribuir. El juego pedagógico lleva siendo tratado desde hace unos ¿años? ¿siglos? ¿milenios? Pues si, desde hace como mínimo un par de milenios. Ya los griegos, iniciaron las olimpiadas, y establecieron el juego como competición con el fin de fortalecer a sus guerreros. Pero, lo se, el lector está pensando que eso es muy atrás. Vayamos a una época más reciente. Froebel, en el siglo XIX establece el juego como antesala del trabajo. Considera el juego como herramienta para aprender. Dedicará toda su vida a inventar juegos orientados a facilitar el aprendizaje. Después sus discípulos siguieron esta trayectoria, y en la actualidad, muchos de los juegos que vemos en las guardería y colegios son los originales de estos pedagogos, y otros muchos derivados, pero con mejoras tanto por las posibilidades que ofrecen los nuevos avances, como por una amplia bibliografía respecto al juego como herramienta de aprendizaje. Es importante añadir, además, que en su argumentario pedagógico estaba que el desarrollo del ser humano se produce en todos los niveles: infancia, niñez, pubertad, juventud y madurez… Lo decía en 1837.

Pero lo se… aun estamos dos siglos atrás, sin embargo, en estos dos siglos, se ha investigado mucho sobre los juegos, sobre su papel en el aprendizaje, sobre su aplicación en adultos, y un largo etcétera. Froebel solo fue el origen más reciente. Por eso, recomiendo acercarnos a la pedagogía cuando hablamos de e-learning, cuando hablamos de aprendizaje, y por supuesto cuando hablamos de la gamificación. En la pedagogía encontraremos una excelente base. Por ejemplo como inspiración, y como desarrollo de la tendencia actual hacía la gamificación.

Si queremos desarrollar la gamificación, como herramienta de aprendizaje debemos tener presente que no hemos inventado la pólvora. Que ya hay mucho desarrollado, y  considero que el mérito será adaptar todo lo aprendido a las TIC…que no es poco. Pero no partimos de cero, y eso es una ventaja que debemos saber aprovechar.

Para terminar… vamos a añadir una cita de Froebel:

La educación es el proceso mediante el cual una persona desarrolla el ser humano con todas sus fuerzas en completo y armonioso funcionamiento en relación con la naturaleza y la sociedad. Es, además, un proceso similar a aquel por el cual la humanidad en su conjunto se elevó originalmente por encima del animal y continúa desarrollándose hasta su nivel actual. Se trata del individuo, pero también de la evolución universal.

Incremento de la modalidad a distancia: «miedo me da».

Desde hace unos años, con el «boom» de internet la modalidad de formación e-learning ha tenido un crecimiento continuado, menos en la formación bonificada de la FTFE. Dejando a un lado las combinaciones «mixtas», ese crecimiento repercutía sobre las otras modalidades. La modalidad presencial, y  a distancia se reducían mientras aumentaba la teleformación. Era razonable. Además de la manía retahíla de la ruptura de las barreras espacio temporales ¿qué sentido tenía enviar un libro cuando se puede hacer en formato PDF?. Es más, en ocasiones, la crítica era que el e-reading, se camuflaba con el e-learning. Sin embargo, desde hace unos años, tal y como se refleja en en el informe anual de 2012 de la Fundación Tripartita, y algunos anteriores, la modalidad a distancia crece. «La formación a distancia convencional sin apoyo telemático, lejos de perder peso en el contexto actual, alcanza el 18,2% de los participantes que reciben la formación de más larga duración: 56.4 horas como media«. (Informe anual 2012, publicado por la FTFE). No deja de ser sorprendente. La repercusión medio ambiental de imprimir en papel llega a ser un mal menor. Lo más preocupante es conocer los motivos de un desproporcionado crecimiento de una modalidad arcaica y sus repercusiones en el aprendizaje de adultos, y en su formación.

En este primer gráfico podemos observar la evolución anual según cada modalidad en función del número de participantes por modalidad, expresada en porcentajes. Información extraída de los Informes anuales publicados por la FTFE.

En este caso, aunque el crecimiento no parece elevada, se debe observar que desde 2004 a 2012 prácticamente ha doblado su porcentaje.

 

El dato más preocupante es el que se dibuja en la siguiente gráfica. Esta gráfica representa igualmente el porcentaje, pero en este caso en función de las horas de formación. (Observe que no se han añadido los datos de los años 2009 y 2010). El porcentaje de número de horas «A distancia» a supera al número de horas «presenciales»

Tanto la modalidad a distancia como la modalidad teleformación están orientadas a satisfacer una formación no presencial, y si una de ellas permite una fluida comunicación, no sólo de tutor a alumno, sino entre los mismos alumnos, favoreciendo la comunicación y el aprendizaje colaborativo, si la modalidad e-learning permite el uso de estándares de formación, si permite la visualización de material multimedia, la realización de tareas, o incluso aplicar actividades  de gamificación, y además todo puede quedar fácilmente registrado ¿cómo es posible que caiga en desuso? Es dificil encontrar una respuesta. A un pedagogo, preocupado por la eficacia del aprendizaje le cuesta entenderlo. Aun así, todavía me genera más dudas saber que la hora de formación en teleformación se bonifica a 7.5 €, y la hora a distancia a 5.5 €.¿Qué está pasando?

En mi opinión, una de las razones de este rápido crecimiento está justo en las virtudes de control de la modalidad e-learning. Dicho de otra forma, si en e-learning todo queda reflejado, todo puede ser inspeccionado con relativa facilidad (el caso Aneri puede ser un ejemplo). Sin embargo, en la modalidad a distancia, se abusa de un exceso de confianza. Dicho de otra forma, es muy, muy frecuente, enviar al alumno un manual, un examen, y ¡las respuestas a dicho examen!.

Se confía en que el alumno leerá el manual, llamará al tutor si tiene dudas (realmente es el tutor quien llama al alumno en la mayor parte de las ocasiones), y por último realizará el examen, es de suponer que sin mirar (si mira el examen no puede considerarse como una evaluación). Enviará el examen… y si está superado, todo resuelto. Todas las llamadas al tutor deben quedar reflejadas… y con eso ya consideramos que el alumno ha adquirido la formación que pagamos todos. ¿De verdad que estamos pagando entre todos este tipo de formación? ¿pensamos que esta formación es eficaz? ¿pensamos que hay transparencia en este sistema? Debe ser que sí, pues se está incrementando y toda va bien. Se está incrementando el uso del envío de libros o manuales por correo ordinario (39,5% del total de horas de formación) en decremento de una modalidad actual y en constante evolución, como es el e-learning (13% del total de horas de formación) y no pasa nada.

A lo mejor, el argumento es que los alumnos no se quejan. Mucho me temo que el alumno que ve el examen y sus respuestas al lado, hace ese examen sin leer el manual lo envía, y después recibe un título, no se va a quejar. La entidad que organiza el curso y lo factura, tampoco se quejará… es más, incluso puede alardear de los excelentes resultados de sus alumnos (dependerá en muchos casos de si ha copiado correctamente sus respuestas). Cada uno (alumno y entidad organizadora) tiene su trozo de pastel. Se produce un acuerdo no escrito.

Me quejo yo, me quejo por que no se debería  permitir esta modalidad con tanta ligereza. Me quejo de la falta de control en esta modalidad, me quejo de que no se apliquen soluciones: sencillamente habilitar un sistema de evaluación por internet gestionado directamente por la Fundación Tripartita, o realizar el examen de forma presencial por terceros. La Uned en su larga trayectoria de formación a distancia no creo que haya enviado exámenes con soluciones. Eso le ha permitido mantener un elevado prestigio.

Sospecho que el coste de articular medios para aplicar cualquiera de estas soluciones es infinitamente inferior a la fuga de fondos que tenemos actualmente respecto a la eficacia de esta modalidad de formación en la empleabilidad de las personas, o la adquisición de competencias, o todo ese «argumentario» que usamos para justificar la formación permanente.

La continua formación en todas las etapas de la vida es cada vez más necesaria, por eso me quejo, por que estamos abriendo los límites a mercenarios de esta formación. No digo que sea gratis, pero tampoco estoy de acuerdo con que se regale sin aprendizaje a cambio. No nos hacemos ningún bien.

Seamos serios. Busquemos medios para que la formación sea un vehículo más para aumentar la emplea lidiad y reducir el desempleo. Busquemos medios para que la formación mejore nuestra sociedad.

Las plataformas e-learning han muerto… y los pedagogos no hemos ido al entierro.

No me he resistido a utilizar un título llamativo, populista, y extravagante que posiblemente sea capaz de captar la atención más de uno. Pero el objetivo de esta reflexión es otra muy distinta.

(Los paréntesis son utilizados «sólo» para traducir terminología pedagógica.)

Después de años de gestión de plataformas (sistemas de aprendizaje), de creación de cursos (procesos de enseñanza – aprendizaje), tutorías (acción tutorial), y formar a formadores de muchos ámbitos, esta apasionante mundo del e-learning (o teleformación, o aprendizaje on-line, etc.) no deja de sorprenderme… y la ausencia de profesionalidad… (profesionales de la formación y/o de los procesos de aprendizaje) tampoco.

Ahora, parece que las plataformas e-learning han muerto. Existe la idea de que no podemos adaptar el modelo de aprendizaje al campus virtual… sino que tenemos que adaptar el campus virtual al modelo de aprendizaje. Pero con que soltura hablamos de modelos de aprendizaje. Es cierto que Moodle, antes de la explosión de la Web 2.0 ya se situaba en el modelo de aprendizaje constructivista pero yo lo he usado como profesor de Universidad, como docente en empresas, como diseñador de acciones formativas, en acciones presenciales, semipresenciales, y virtuales, también en asignaturas universitarias, en acciones de formación continua (o formación para el empleo) en acciones de carácter privado, para estudiantes, para trabajadores, para desempleados, para alumnos con un alto nivel cultural y otros de bajo nivel cultural, y un largo etc. y no me he visto obligado en ningún caso a adaptarme al modelo constructivista. Es más, es adaptado las herramientas que he tenido a mi alcance a los objetivos de las acciones formativas, y a uno o varios modelos de aprendizaje.

Desde que inicié mi andadura profesional con Atutor hace más de 15 años pasando por campus como Moodle (y sus derivados), WebCt y su reencarnación en BlackBoard Learn, hasta otras opciones de diseño “exclusivo” he tenido claro que la calidad de la docencia y el modelo de aprendizaje poca dependencia tiene (o debería tener) con el campus. Me he cuidado de no ser ni “tecnofílico” ni “tecnofóbico”. Tiene más que ver con el los alumnos, los contenidos, los objetivos, la metodología didáctica, la evaluación, y un largo etc. de elementos de carácter pedagógico. Por supuesto, que a mayor conocimiento, a mayores medios, a mayores recursos, posiblemente mejor producto (o servicio). Pero el campus, y las herramientas internas o externas a este no dejan de ser herramientas que debemos adaptar al modelo de aprendizaje. Y desde mi punto de vista, y desde otros expertos de reconocido prestigio, tendemos a la “tecnofilia”.  No adaptamos los recursos existentes al modelo de aprendizaje, sino que supeditamos el modelo de aprendizaje a las modas tecnológicas… y eso es peligroso. Al final convertimos las acciones en un escaparate de virtudes tecnológicas de última generación, mientras el objetivo (que el alumno aprenda) queda en un tercer o cuarto lugar.

Y si el lector duda… vamos a realizar una pregunta: ¿cuántas novedades conoce en el ámbito del aprendizaje? ¿cuáles son las últimas novedades en teorías del aprendizaje? Y ahora, hágase la misma pregunta respecto a las últimas novedades tecnológicas. ¿No cree que debe existir un mayor equilibrio?  ¿No cree que si usamos sólo novedades tecnológicas tendemos a perder el norte?

Pienso a menudo en experiencias con excelentes profesores, que no sabían nada de nuevas tecnologías, pero con los que ha aprendido mucho, en contraposición con “excelentes” cursos de impresionante repertorio tecnológico y tutores virtuales del copia y pega mensajes para todos que no me han enseñado nada, donde para aumentar el beneficio, se amplían las ratios o incluso se contratan “teletutores” como si de telmarketing abuisivo se tratara.

Pongamos un ejemplo: la norma de calidad UNE 66181 no me dice que campus debo utilizar, ni que tecnologías, me dice que metas de carácter pedagógico debo alcanzar (y hasta que modelos de aprendizaje). Eso sí, en esta norma se hace un esfuerzo por evitar la «jerga pedagógica», y añadimos términos como factor de asimilación, y usamos términos pedagógicos (como la tutoría) cuando no nos queda más remedio.

Pero claro, entre que los pedagogos o profesionales de la formación, en ocasiones vemos este mundo desde lejos, muy desde lejos y además parece que nos sobra el trabajo… o los ámbitos de actuación (pues a este le hacemos poco caso… y al ámbito laboral también poco hcaemos poco caso). Por otra parte como la formación se mercantiliza a ritmos desorbitados, no paran de aparecer cursos, y creadores de cursos, y herramientas para crear cursos que desde mi punto de vista no hacen otra cosa que intentar paliar un gran defecto… y es la falta de pedagogía, en productos pedagógicos.

Con todos mis respetos no tengo interés en participar en un webinar al que recientemente he sido invitado para aprender en unas horas a crear un curso con éxito. También regalan un ebook de 13 páginas (contando portada pero con ausencia de bibliografía), que contiene un videotutorial, te recomiendan el uso de un software (por cierto de carácter genérico, no de creación de contenidos) y poco más. Todo un repertorio de tecnologías (webinar, ebook, videotutoriales, etc) pero sin nada de pedagogía.

En Junio de 2012, titulaba una entrada de la siguiente forma: “Cuanto más conozco las plataformas elearning, más consciente soy de su irrelevancia respecto a los procesos de enseñanza aprendizaje en e-learning”. No era mi intención predecir su muerte… es más su muerte considero que puede llegar a ser irrelevante. Mi intención era poner por encima el aprendizaje, y las herramientas como su apoyo. Sin embargo, una de las desventajas de tener cada vez herramientas más innovadoras es que su uso eclipsa su objetivo final cuando este es el aprendizaje.

Conferencia Lorenzo García Aretio

¿Que tiene de bueno la web 2.0? ¿Que ventajas? ¿Que inconvenientes? ¿que repercusiones pedagógicamente? El artículo vinculado en enlaces, es interesante. Este sería un breve resumen personal:

  • Artículo excelente. Partiendo de un análisis histórico de la educación a distancia, detallando numerosos estudios comparativos entre la educación “cara a cara”, y la educación a distancia, el autor llega a conclusiones que implican la educación a distancia actual, donde se incluye la modalidad elearning y b-learning. Se añade numerosas fuentes de interés, así como definiciones (como software social). Realiza un descripción de los problemas más actuales de la modalidad elarning, partiendo de la experiencia de la educación a distancia, y analizando como estos problemas son resuelto actualmente por software social, entre otros. Destaca la importancia del diseño pedagógico por encima de las tecnologías (o artefactos) que utilicemos.

Jornadas Salidas profesionales de los pedagogos.

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Cartel de las Jornadas

En el día de hoy, como ya hace un par de años, desde la Universidad de Málaga, se ha solicitado mi participación en las Jornadas Salidas profesionales de los pedagogos.

Mi ponencia, la podéis ver pulsando aquí

La grabación en el canal Uma, a partir del minuto 32

Vídeo

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