Incremento de la modalidad a distancia: “miedo me da”.

Desde hace unos años, con el “boom” de internet la modalidad de formación e-learning ha tenido un crecimiento continuado, menos en la formación bonificada de la FTFE. Dejando a un lado las combinaciones “mixtas”, ese crecimiento repercutía sobre las otras modalidades. La modalidad presencial, y  a distancia se reducían mientras aumentaba la teleformación. Era razonable. Además de la manía retahíla de la ruptura de las barreras espacio temporales ¿qué sentido tenía enviar un libro cuando se puede hacer en formato PDF?. Es más, en ocasiones, la crítica era que el e-reading, se camuflaba con el e-learning. Sin embargo, desde hace unos años, tal y como se refleja en en el informe anual de 2012 de la Fundación Tripartita, y algunos anteriores, la modalidad a distancia crece. “La formación a distancia convencional sin apoyo telemático, lejos de perder peso en el contexto actual, alcanza el 18,2% de los participantes que reciben la formación de más larga duración: 56.4 horas como media“. (Informe anual 2012, publicado por la FTFE). No deja de ser sorprendente. La repercusión medio ambiental de imprimir en papel llega a ser un mal menor. Lo más preocupante es conocer los motivos de un desproporcionado crecimiento de una modalidad arcaica y sus repercusiones en el aprendizaje de adultos, y en su formación.

En este primer gráfico podemos observar la evolución anual según cada modalidad en función del número de participantes por modalidad, expresada en porcentajes. Información extraída de los Informes anuales publicados por la FTFE.

En este caso, aunque el crecimiento no parece elevada, se debe observar que desde 2004 a 2012 prácticamente ha doblado su porcentaje.

 

El dato más preocupante es el que se dibuja en la siguiente gráfica. Esta gráfica representa igualmente el porcentaje, pero en este caso en función de las horas de formación. (Observe que no se han añadido los datos de los años 2009 y 2010). El porcentaje de número de horas “A distancia” a supera al número de horas “presenciales”

Tanto la modalidad a distancia como la modalidad teleformación están orientadas a satisfacer una formación no presencial, y si una de ellas permite una fluida comunicación, no sólo de tutor a alumno, sino entre los mismos alumnos, favoreciendo la comunicación y el aprendizaje colaborativo, si la modalidad e-learning permite el uso de estándares de formación, si permite la visualización de material multimedia, la realización de tareas, o incluso aplicar actividades  de gamificación, y además todo puede quedar fácilmente registrado ¿cómo es posible que caiga en desuso? Es dificil encontrar una respuesta. A un pedagogo, preocupado por la eficacia del aprendizaje le cuesta entenderlo. Aun así, todavía me genera más dudas saber que la hora de formación en teleformación se bonifica a 7.5 €, y la hora a distancia a 5.5 €.¿Qué está pasando?

En mi opinión, una de las razones de este rápido crecimiento está justo en las virtudes de control de la modalidad e-learning. Dicho de otra forma, si en e-learning todo queda reflejado, todo puede ser inspeccionado con relativa facilidad (el caso Aneri puede ser un ejemplo). Sin embargo, en la modalidad a distancia, se abusa de un exceso de confianza. Dicho de otra forma, es muy, muy frecuente, enviar al alumno un manual, un examen, y ¡las respuestas a dicho examen!.

Se confía en que el alumno leerá el manual, llamará al tutor si tiene dudas (realmente es el tutor quien llama al alumno en la mayor parte de las ocasiones), y por último realizará el examen, es de suponer que sin mirar (si mira el examen no puede considerarse como una evaluación). Enviará el examen… y si está superado, todo resuelto. Todas las llamadas al tutor deben quedar reflejadas… y con eso ya consideramos que el alumno ha adquirido la formación que pagamos todos. ¿De verdad que estamos pagando entre todos este tipo de formación? ¿pensamos que esta formación es eficaz? ¿pensamos que hay transparencia en este sistema? Debe ser que sí, pues se está incrementando y toda va bien. Se está incrementando el uso del envío de libros o manuales por correo ordinario (39,5% del total de horas de formación) en decremento de una modalidad actual y en constante evolución, como es el e-learning (13% del total de horas de formación) y no pasa nada.

A lo mejor, el argumento es que los alumnos no se quejan. Mucho me temo que el alumno que ve el examen y sus respuestas al lado, hace ese examen sin leer el manual lo envía, y después recibe un título, no se va a quejar. La entidad que organiza el curso y lo factura, tampoco se quejará… es más, incluso puede alardear de los excelentes resultados de sus alumnos (dependerá en muchos casos de si ha copiado correctamente sus respuestas). Cada uno (alumno y entidad organizadora) tiene su trozo de pastel. Se produce un acuerdo no escrito.

Me quejo yo, me quejo por que no se debería  permitir esta modalidad con tanta ligereza. Me quejo de la falta de control en esta modalidad, me quejo de que no se apliquen soluciones: sencillamente habilitar un sistema de evaluación por internet gestionado directamente por la Fundación Tripartita, o realizar el examen de forma presencial por terceros. La Uned en su larga trayectoria de formación a distancia no creo que haya enviado exámenes con soluciones. Eso le ha permitido mantener un elevado prestigio.

Sospecho que el coste de articular medios para aplicar cualquiera de estas soluciones es infinitamente inferior a la fuga de fondos que tenemos actualmente respecto a la eficacia de esta modalidad de formación en la empleabilidad de las personas, o la adquisición de competencias, o todo ese “argumentario” que usamos para justificar la formación permanente.

La continua formación en todas las etapas de la vida es cada vez más necesaria, por eso me quejo, por que estamos abriendo los límites a mercenarios de esta formación. No digo que sea gratis, pero tampoco estoy de acuerdo con que se regale sin aprendizaje a cambio. No nos hacemos ningún bien.

Seamos serios. Busquemos medios para que la formación sea un vehículo más para aumentar la emplea lidiad y reducir el desempleo. Busquemos medios para que la formación mejore nuestra sociedad.

  • Desde mi punto de vista, el problema que se puede estar presentando aquí tiene que ver con dos cosas, por un lado está el aspecto humano que tiene que ver con el hecho de que a los docentes (sean o no educadores) si bien les llama la atención y tienen buena disposición a utilizar herramientas TIC, parece darles repelús adentrarse en el mundo de la informática, y no hablo solo de formarse para desarrollar materiales u objetos de aprendizaje, no, hablo incluso de investigar qué cosas hay y cómo se pueden aprovechar (apoyados por un experto informático) para innovar en su acción pedagógica (o andragógica para quienes nos dedicamos más al mundo de los adultos).

    Por otro lado está el aspecto técnico y financiero. es evidentemente mucho más económico producir un libro ya sea en físico o en pdf y distribuirlo vía correo postal o electrónico que producir objetos de aprendizaje y mantener la infraestructura tecnológica que ello implica. En este mismo punto, también se puede destacar que si bien es cierto que muy pocas personas vuelven a revisar un libro después de haberlo leído a menos, no se puede negar que resulta muy atractiva la idea de que por el pago que estás haciendo, te quedarás con un material que te puede servir de futura referencia, cosa que difícilmente pase con los objetos de aprendizaje.

    Es por esto, que creo que lo ideal es más que preocuparnos de que una modalidad está aumentando popularidad y otra está perdiéndola, valdría más la pena investigar por qué está sucediendo este fenómeno tanto en lo educativo como en lo técnico y financiero pero sobre todo en lo humano (la percepción tanto de los productores como de los consumidores) lo que quizás nos lleve a construir una modalidad nueva, donde se aprovechen al máximo las mejores cosas de ambas metodologías.

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