Plagio y antiplagio con Ephorus. Dos pasos más allá de “San Google”.

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Imagen de: Woodleywonderworks

En septiembre de 2011 publiqué la entrada “Un paso más allá de San Google para evitar el plagio de algunos alumnos: Viper Plagiarism Scanner. Además gratuito.” Ha sido la entrada más leída de este blog con más de 2.500 lecturas.
En aquella época tan lejana en esto de las TIC “San Google” era el recurso más utilizado para localizar el plagio. ¿Cómo? Pues copiando trozos de texto “sospechosos” entrecomillados y buscando en Google. El programa que se presentaba, Viper, era un paso más allá.
La Universidad de Málaga, este año ha incorporado el programa “Ephorus” a nuestro campus Moodle (en la mayor parte de las facultades), permitiendo, por fin, una herramienta integrada que agiliza el proceso. Analizaremos sus ventajas y desventajas.
Ahora, los profesores podemos analizar el plagio con más facilidad. Directamente en el apartado de tareas, nos aparece un porcentaje de plagio y un acceso a un informe más detallado, donde podemos ver con facilidad si se trata de plagio, o de citas. No es una aplicación brillante en su interface, opciones, y demás “florituras” pero cumple su función correctamente. Además, realiza un análisis entre los trabajos de los alumnos que es de gran utilidad para aquellos actos generosos donde un alumno pasa un trabajo al otro, o curiosamente, las mentes se alinean y aparecen las mismas palabras en el mismo orden.
¿Se tiene que evitar el plagio? Podemos encontrar discusiones muy variadas. Desde un “intenso” debate en Forocoches, hasta documentales que describen a expertos que facilitan el acceso a universidades de prestigio en Estados Unidos. No me resisto a añadir algunas entradas en este debate:
Maquineto_tommy escribe en foro coches: “Hola,hoy un profesor nos ha dado por culo con el tema de hacer un trabajo y copiar demasiado de google,se ve que hay un programa que tienen que se llama Ephorus que se chiva cuando y de donde has copiado, ¿alguien sabe algo?
¿como evitarlo,se puede hacer el PDF como foto en vez de texto?”
Recibe varias respuestas, algunas de ellas eliminadas por su lenguaje, pero que quedan reflejadas como citas:
“Puto vago, currate el trabajo con tus palabras.”
“Solo espero que estés en una universidad privada y sea tu padre el que cargue con el coste de tu ¿formación?. Porque no veas la puta gracia que me haría que estuvieras en una universidad pública, que financio yo con el 50% de mi trabajo para que inútiles de 20 años estén atechados otros 4 o 5 años jugando al mus y tocándose los…”

Pero que no se preocupe el lector, que esta historia tiene un final feliz: Maquineto_tommy escribe:

“Al final me he currado el trabajo que para colmo he tenido que recurrir a fuentes de información en inglés, 25 horas me ha costado, seguro que el profesor en 10 minutos se lo lee, porque es un despreocupado y así van las cosas, no es capaz de solventarte una mísera duda en el robotstudio ABB, pero claro luego los alumnos tenemos que hacer megatrabajos, en fin, pena de tiempo que podía haber utilizado en otras asignaturas importantes.”
No deja de rondar mi mente la crítica de Dewey al proceso de educación, donde el alumno no se orienta al aprendizaje, sino que se orienta casi en exclusividad a satisfacer a su profesor.
Al inicio de mis clases, insisto a los alumnos para que no hagan plagio. Las razones son muchas. La primera de ellas es que debemos considerar el plagio como una estafa de carácter académico. La segunda, y posiblemente más importante que la primera, es que el plagio dificulta el aprendizaje. No me pongo a favor del alumno, pero si la docencia no provoca aprendizaje, entiendo, pero no justifico artimañas de esta índole.
Dejando atrás la eficacia docente, está claro que si el alumno, en lugar de esforzarse en confeccionar un trabajo, se esfuerza en buscarlo de otro, modificarlo y copiarlo no está desarrollando su aprendizaje. Sarcásticamente les informo a mis los alumnos universitarios que sólo corregiré trabajos de alumnos matriculados, y en la lista no está ni la Wikipedia, ni el Rincón del Vago (que nombre tan apropiado).
Desde la perspectiva del profesor, si realizas el esfuerzo de leer más de 100 veces trabajos diferentes pero de la misma temática, corriges mediante rúbrica, y te esfuerzas en aportar además de la calificación numérica, comentarios específicos para cada trabajo, es muy “doloroso” analizar trabajos copiados.
Aunque Ephorus es muy útil, en más ocasiones de las deseadas no es necesario acudir a ningún software. Lamentablemente la ausencia de faltas de ortografía, o una narrativa brillante, o incluso, en aquellos menos avispados, el formato del texto (tamaño y tipo de letra), o citas bien estructurada que nos están en la bibliografía delatan que el trabajo tiene mucho de copia/pega, y poco de trabajo intelectual.
Prefiero un trabajo mal hecho, a uno bien hecho de otra persona. Es más, mi función mediante la evaluación es justo esa: que el alumno mejore.
Ventajas de Ephorus:
– Su integración respecto a las fuentes con Turnitin (software de referencia).
– Calidad del informe, analizando las fuentes, el porcentaje y su localización. Esto permite distinguir con claridad entre plagio y cita. La frontera entre ambos a veces es una línea muy delgada.
– Análisis de pares, entre los alumnos de una misma facultad, clase, etc.

Modelo de informe detallado.

Desventajas
– Tiempo de espera si no está configurada correctamente la tarea.
– Limitaciones respecto a los formatos. Por ejemplo, a diferencia de Turnitin no accede a Power Points ni a otros formatos más recientes, como Prezi o cualquier otro modo de presentación.
– Requiere para la comprobación de estos formatos que el profesor los exporte a un formato compatible (por ejemplo PDF) y los vuelva a subir.

Este último punto puede sorprender, pero, permito a los alumnos la presentación de sus trabajos en distintos formatos, como por ejemplo blogs, vídeos, o cualquier otro modo de presentación. Esta libertad no se contempla desde Ephorus. Puede ser fácilmente salvada solicitando a los alumnos que entreguen además del formato deseado, una versión de su trabajo en PDF.
Conclusiones: En la búsqueda de generar aprendizajes en los alumnos el plagio es un gran inconveniente. Debemos evitarlo, pero no sólo con herramientas “detectivescas”, sino con un proceso de aprendizaje adecuado, que sea motivador, y que evite la tentación y favorezca el trabajo bien realizado. Esto es una utopía que debemos perseguir. Debemos ser críticos cómo docentes cuando nuestros alumnos consideran el plagio como una salida válida para superar la asignatura, más aun cuando lo consiguen.

Junio 13, 2015

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  • Estoy muy de acuerdo. Yo, como alumno, jamás he plagiado… cuestión de honor supongo. Pero debo decir que entiendo el plagio, como entiendo el que copia en un exmanen, o el que haga cualquier otra trampa. Y las entiendo, como bien dices, no como descaro del alumnado -que también- sino como respuesta a la incapacidad del docente. A mí personalmente me da mucha rabia perder el tiempo. Cada vez tengo más libros en espera para ser leídos; libros que sé que van a permitirme mejorar, crecer, pero la sobresaturación de tareas -muchas veces absurdas- nos hacen perder el tiempo sobremanera. yo diría que el 60% de las tareas, contenidos, exámenes, etc. a los que nos enfrentamos producen un aprendizaje menor del que produciría la libertad y el diálogo en torno a esa libertad. También debemos entonar el mea culpa los alumnos, claro. Pues nadie nos pone una pistola en el pecho y si, como bien dices, tendemos a satisfacer al docente, es nuestra elección porque muchas veces tenemos más espacio a la libertad del que creemos. Aunque también es cierto que el sistema está montado de una manera un tanto perversa. Buena entrada.

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